24 de noviembre de 2017
24.11.2017
Paisajes Valencianos

L´Horta, el jardín cultural del Mediterráneo

24.11.2017 | 12:21
L´Horta, el jardín cultural del Mediterráneo

L´Horta de València es el paisaje que envuelve a la ciudad y al rosario de municipios que, desde Sagunt a Picassent, conforman el área metropolitana de la capital

Es l´Horta de València el paisaje que envuelve a la ciudad y al rosario de municipios que, desde Sagunt a Picassent, conforman el área metropolitana de Valencia. Es la huerta un paisaje cultural, histórico, en cuya arquitectura han intervenido naturaleza, pero sobre todo el saber de los distintos grupos humanos que poblaron la llanura aluvial del Turia. L´Horta de València ocupa el llano litoral de la depresión central valenciana. Un espacio central y estratégico por la multiplicidad de actividades socioeconómicas que aquí se desarrollan, vinculadas a la dinámica urbana de Valencia.

L´Horta de València nace con la ciudad; no se pueden entender la una sin la otra. Es la huerta la tierra de cultivo de Valencia y pueblos aledaños, cuya estructura se ha ido configurando paulatinamente, conforme aumentaba su superficie como área de producción de alimentos, de práctica de actividades artesanales (productos derivados del cáñamo o las plantaciones de moreras para la cría de gusanos de seda) o en la actualidad, como espacio de agricultura comercial con funciones ambientales, patrimoniales y recreativas. Sin embargo, en este espacio singular, cargado de valores ecológicos, culturales y escénicos, la dinámica metropolitana ha puesto en peligro su conservación. Estamos ante una configuración compleja, donde los usos tradicionales de la huerta entran en conflicto con los procesos de urbanización vinculados al área metropolitana.
L´Horta de València es un producto cultural, fruto del trabajo secular de la sociedad valenciana, que ha ido evolucionando haciendo evolucionar también a su paisaje próximo. Tiene por tanto su origen en el poblamiento de la llanura litoral, en la fundación de la urbe valentina y en la articulación del sistema de regadío, a partir de las aguas de manantiales y del río Turia. Pero este constructo humano cuenta con unas bases físicas, que por supuesto son esenciales en la conformación de su paisaje irrigado.

L´Horta de Valencia empezó a ser huerta, como espacio de producción agrícola y como paisaje, en el momento de fundación de la ciudad de Valencia y con la construcción de la red de canales y acequias para el riego. Su territorio es consecuencia de acontecimientos históricos y de procesos de integración económica y concertación social, que han acaecido a lo largo de los siglos. No es la de Valencia la única huerta histórica, paisaje agrícola de regadío y modelo de paisaje rural tradicional que se repite en la cuenca mediterránea; pero sí la más importante, compleja y significativa por su historia y valores propios y otorgados.

L´Horta es un producto cultural con unas bases que se establecen tras la ocupación romana, pero que se concreta en la Edad Media con la expansión de la civilización musulmana y la constitución de al-Andalus. La organización de este espacio se basó en la ordenación del uso de las aguas, los derechos colectivos sobre ellas y la distribución proporcional entre sus regantes. Si la sociedad islámica instauró una organización con base tribal, tras la Reconquista cristiana y la implantación del sistema feudal se produjo un proceso de reestructuración morfológica y paisajística de l´Horta. Los sistemas de irrigación de la vega del Turia se ampliaron y se modificó la estructura político-social del área. La huerta cambió de propietarios; los pobladores musulmanes fueron sustituidos por colonos cristianos y varió la estructura de la propiedad. También se transformó la organización del poblamiento; aldeas-alquerías musulmanas se despoblaron y la población cristiana tendió a concentrarse en algunas de éstas.

L´Horta es sobre todo un magnífico ejemplo de paisaje hidráulico, configurado a partir de la construcción de un sistema de captación, distribución y gestión social de las aguas del río Turia, manantiales y ullals. El regadío es el elemento definidor y vertebrador de l´Horta. Aquí se desarrolló un sistema producción agrícola basado en el aporte de agua, a partir de la construcción de una red de acequias. Sobre su origen se sigue investigando, pero los estudios indican que el sistema toma cierta estructura con la ocupación musulmana. El sistema se organiza a partir de los nueve azudes situados en el último tramo del Turia, presas de derivación que dan origen a las acequias que forman parte del Tribunal de las Aguas (Quart, Tormos, Mislata, Mestalla, Favara, Rascanya y Rovella), además de la acequia de Montcada y la de l´Or.

L´Horta conforma un valioso mosaico de parcelas, acequias, sistemas de gestión del agua, caminos, alquerías... Precisamente su valor reside en que constituye uno de los seis últimos espacios de huertas históricas metropolitanas europeas. Tiene l´Horta un valor histórico, paisajístico y cultural. Un valor patrimonial arraigado en una cultura rural vinculada a la histórica gestión de las aguas de riego y a la producción agrícola. Pero también cuenta l´Horta con valores funcionales, pues ejerce una función articuladora del actual paisaje metropolitano, una función ambiental al convertirse en pulmón y canalizador de flujos de materia y energía, y una función recreativa y social pues proporciona espacios abiertos y verdes, libres de edificación, para el disfrute de los habitantes de Valencia.

La sociedad valenciana tiene un gran reto. Determinar el futuro de su huerta. El magnífico paisaje cultural que es resultado de una evolución histórica, está experimentando una acelerada y profunda transformación como resultado de la caída de los precios agrícolas, la competencia de productos procedentes del exterior, el bajo poder adquisitivo de los agricultores, la expansión de los procesos urbanos y en estrecha relación, la especulación en los precios del suelo. Este proceso arrancó con fuerza a mediados del siglo XX, acelerándose en las últimas décadas. Si en 1950 sólo había desaparecido un 10% de la huerta histórica, en el año 2006 ya alcanzaba el 30%.

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