S. G., Dénia
El grupo político de Els Verds-L'Entesa y su concejal Toni Roderic, responsable de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Dénia, hicieron pública ayer en rueda de prensa la sentencia. «Éramos pocos y parió la abuela», dijo el edil ecologista para empezar su intervención; «jueces de Dénia y la Audiencia Provincial han entrado también en la dinámica de talar árboles, y esto es lo que nos faltaba».
Visiblemente airado, Roderic lamentó el desenlace judicial del conflicto entre vecinos y sólo encontró cierto alivio en la actuación de la Gerencia de Urbanismo. El concejal de Els Verds, quizás el más crítico de los 21 ediles de Dénia con el funcionamiento del departamento urbanístico municipal, agradeció el «excelente informe» emitido por la Gerencia para denegar la licencia de tala; «las cosas como son», dijo, y «cuando se hacen bien, hay que reconocerlo».
En coincidencia con lo manifestado por el vecino condenado por la sentencia, el edil de Medio Ambiente mostró también su perplejidad por el fallo, pues recordó que los pinos «no los ha plantado» el propietario, «sino que ya estaban en el Montgó cuando se hicieron esas casas». Roderic pidió que, en base al informe de la Gerencia, «se solicite la paralización de la actuación» ordenada por la jueza. No en vano, para el concejal de Els Verds debe quedar claro que «por encima de los derechos particulares, están los derechos generales de un pueblo a decidir sobre su espacio natural y sobre aquello que quiere proteger». La sentencia, opinó, «no está adecuada a los tiempos actuales».
Manolo Micó, de Esquerra Unida, enmarcó el conflicto con la problemática urbanística dianense. «Es inconcebible dar un permiso de obra para hacer un muro a 2 metros de la valla», dijo.