V.X.C., Dénia
Como un mal congénito la enfermedad del PSOE de Dénia no llega nunca a sanar, aunque el partido en los últimos años tenga síntomas de ligeras mejorías y aparente un estado de salud envidiable, con éxitos electorales y gobiernos de progeso.
En esta ocasión era cuestión de tiempo que Juan Collado levantara el vuelo. Y los motivos no se vinculan precisamente al repetido argumento de la mala gestión urbanística. Quizá tiene un peso importante el hecho de que sea un tema de sectores en la agrupación local socialista, y de todos es conocido que Juan Collado nunca ha sido un hombre de confianza de la alcaldesa, Paqui Viciano, y esta última no ha podido
-
o no ha intentado
-
acercar a su grupo de elegidos al ahora concejal del grupo mixto. Es la misma guerra de siempre. Porque de no ser así estaríamos hablando de otro partido político; y en Dénia las puñaladas, rabietas y peleas internas forman parte del funcionamiento organico del PSOE. Esperar a que la gestora socialista de Valencia venga a poner orden es pedir demasiado con la preocupación que tienen en superar y encontrar a los responsables de la muerte política de Pla.
Pero en Dénia las batallas vienen de lejos y forman parte de la idiosincrasia del partido. En 1987 y tras cuatro años de plácido gobierno para el PSOE, con Jaime Sendra Timoner al frente, uno de los delfines del partido
-
Jaime Bertomeu
-
decidió coger las maletas y presentarse a las elecciones con las siglas de Organización Independiente Valenciana (OIV). El PSOE ganó los comicios con 8 ediles pero Bertomeu salió como concejal y le entregó la alcaldía al que sería su futuro partido, Gent de Dénia, en un gobierno en el que también estaban AP y CDS. Vulgarmente hablando fue el primer gran marrón del PSOE.
Para mejorar las cosas la dirección del partido en Valencina avaló a Remei Galiana, que no pertenecía ni a la agrupación socialista local, como candidata a la alcaldía de Dénia en 1991. Los socialistas dianenses habían elegido en asamblea a Vicent Grimalt y una gran cantidad de votos del PSOE se desplazó a la bolsa electoral de Unitat del Poble Valencià (ahora Bloc) que vio como se consolidaba y proyectaba la figura de Sebastià Garcia, consiguiendo ganar las elecciones y aupándose a la alcaldía.
Pero faltaban grandes piruetas políticas por venir y el más difícil todavía era posible. En el año 1995 fue Adolfo Utor quien cogió las riendas del PSOE en la capital de la Marina Alta y para aquel entonces votantes y militantes ya se escondían bajo una sábana ante la llegada de los comicios. Ganó el Bloc con 9 ediles y el PSOE se quedó con 6. Pero para disgusto de la población, y de los propios votantes socialistas, los ediles de Utor respaldaron junto al PP a Gent de Dénia y la lista menos votada consiguió la alcaldía. Cuatro años después el PSOE pasaba de 6 a 4 ediles. Había tocado fondo.
De entre esos 4 concejales surgió la actual alcaldesa, Paqui Viciano, quien ganó las elecciones en 2003 cuando las maniobras extrañas y las guerras internas hibernaban. Fue un espejismo. Al mismo tiempo que se asentaba en la alcaldía ya tenía contestación interna en la figura del recién llegado al partido Paco Carrió (fichado del Bloc y ex CDS). Carrió no pudo ir en la lista de 2003 ni de 2007 y sus ansias de crecimiento político fueron cortadas de raíz por Viciano. Eso sí, ostenta la secretaria comarcal y ha podido ser diputado este año tras salir como concejal en Vall de Laguar.
En 2007 Viciano acabará como alcaldesa en un gobierno en minoría. Con un ex edil socialista en el grupo mixto, con el secretario comarcal en su contra y con una gestora que en estos momentos no quiere saber nada de Valencia hacia fuera, aunque pierda una plaza fuerte como la de Dénia. Vaya, que en veinte años hay más de lo mismo.