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100 maneras de conectarse a la Fuente
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Blog 100 maneras de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

www.arnaubenlloch.com / Soy Periodista especializado en la Inspiración para el Cambio. Mi vocación es la de propiciar la evolución de las personas a través de la palabra.

Sobre este blog de Cultura

En este blog comparto mis inquietudes en temas relacionados con la Inspiración para el Cambio. Mi objetivo es divulgar claves que te ayuden a conectar con esa Fuente universal de la que todos bebemos para impulsarte así a llevar una vida más apacible.


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  • 12
    Septiembre
    2014

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    Silencio fuente meditación parar relax

    Manera 2: ¡Para!

     Para de vez en cuando o será imposible que sientas la conexión con la fuente. Parece sencillo pero es una de las cosas más difíciles de hacer, justamente porque de lo que se trata es de no hacer. Por lo general estamos acostumbrados a vivir contra reloj aún sabiendo que todo lo que lleva ‘contra’ delante indica que estamos oponiendo resistencia a lo que es.

    Manera 2: ¡Para!

    Image by Mariano Peccinetti

     2 minutos sin hacer nada

     ¿Has probado a estar 120 segundos sin hacer nada? Te invito a que lo intentes y observes qué te ocurre. A los pocos segundos tu mente empezará a hacerse preguntas, después tenderás a moverte y quizá comiences a tener una leve angustia vital…¿qué está pasando conmigo? ¿qué hago? ¿qué podría hacer?...y eso que tan solo son 2 minutos.

    Linko aquí el experimento de Alex Tew, te ocupará solo eso, 2 minutos, pero podrás sacar conclusiones interesantes sobre tu dificultad para ejercer la pausa.

     ¿No tengo tiempo o no se organizarme?

     Hemos crecido con la idea de que el tiempo es oro y no voy a ser yo quien lo discuta, pero como todo, el tiempo también forma parte del ámbito de la percepción personal.

     Lo que está claro es que a cada uno la vida nos regala 1.440 minutos cada día. Cómo invertimos este tiempo es lo que en la mayoría de casos marca la diferencia entre una vida apacible, con sentido y en conexión con la fuente, de otra vivida a trompicones y desnortada. Recuerda que por muchas autoexcusas que inventes, el director general de tus minutos vitales siempre eres tú mismo.

     Te invito pues a frenar. Nadie dice que sea fácil, en occidente somos adictos a la acción y vivimos inmersos en la compulsividad, pero, ¿quieres una vida en constante apresuramiento como un hámster girando en su rueda o prefieres aprender a llevar una existencia más tranquila?

     Hay muchos métodos que te van a permitir entrenar tu capacidad de parar, unos pasan por una buena gestión del tiempo, cosa que se puede aprender.

     Pero a parte de una buena planificación, el efecto terapéutico se produce al detenerse y darse cuenta de que el momento en que ‘no haces’, lejos de ser tiempo perdido, se convierte en un espacio en el que ganas claridad mental, descanso físico y en el que te permites conectar con esa fuente de la que tanto voy a hablarte en este blog.

     La respiración consciente, la meditación, la relajación, la contemplación, son algunos métodos sencillos y gratuitos para ayudarte a ejercitar el arte de la pausa.

      ¿Por qué parar?

     La vida ya es lo suficientemente vertiginosa como para no dedicarse valles, espacios de no acción. Además, la percepción de tu vida es mucho más diáfana cuando te permites detenerte y tomar perspectiva respecto a esos asuntos que revolotean en tu mente como un abejorro frente a la flor. ¿Quieres más razones?

     ¿Cuánto tiempo hace que no miras a tu pareja a los ojos durante 5 minutos seguidos? ¿Lo has hecho alguna vez? ¿De verdad crees que eso es perder el tiempo?

     De nuevo te invito a que experimentes este simple hecho. A parte de descubrir el universo que se encuentra en el iris de tu amado, podrás llegar a penetrar en lo profundo de su ser. Será un parar totalmente nutritivo para ambos.

     Para, porque quien te rodea lo agradecerá. Para, porque es la única manera de bajar de tus enredos mentales al cristalino sentir de tu cuerpo. Para, porque si sigues tomándote la vida como una carrera, llegarás antes de tiempo a por la medalla y una vez en el pódium de la vejez mirarás a tus pies y solo verás una superficial estela sobre la que tus vivencias habrán pasado como un soplo frío y vacuo.

     Cada vez que tomes consciencia de que tu vida entra en la inercia de la velocidad, respira y trata de recordar la segunda manera de conectarte con la fuente:

     ¡Para! Tú lo mereces.

     

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