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100 maneras de conectarse a la Fuente
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Blog 100 maneras de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

www.arnaubenlloch.com / Soy Periodista especializado en la Inspiración para el Cambio. Mi vocación es la de propiciar la evolución de las personas a través de la palabra.

Sobre este blog de Cultura

En este blog comparto mis inquietudes en temas relacionados con la Inspiración para el Cambio. Mi objetivo es divulgar claves que te ayuden a conectar con esa Fuente universal de la que todos bebemos para impulsarte así a llevar una vida más apacible.


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  • 22
    Septiembre
    2014

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    Manera 3: Busca el silencio

    En demasiadas ocasiones nuestro problema de conexión con la fuente se resume en que no logramos escucharla.

    Vivimos en la era del ruido, la estridencia y la distracción. Cada día pues, resulta más complicado encontrar esa vía directa de comunicación sin interferencias, a pesar de que la fuente nunca deja de comunicarse con nosotros.

    De esta manera nos perdemos una cantidad ingente de información vital que la fuente pone a nuestra disposición con ese particular idioma de la vida que a veces nos cuesta tanto interpretar. La fuente se expresa a través de las emociones, la inspiración, las intuiciones, los sincronismos…

    Manera 3: Busca el silencio

     Ruido, ruido, ruido

     El ruido puede ser sonoro o aquel que no se oye pero que embarulla de tal manera tu pensamiento que no te permite abrirte a la percepción,  no te permite concentrarte en tu vida y sentir como fluye la fuente a través de ti.

    Ruido puede ser un exceso de información, preocupaciones,  demasiados estímulos visuales, auditivos, ideas e ideas que rondan por tu mente sin orden ni concierto y suele ir acompañado de un exceso de acción.

     Hoy en día el silencio se ha convertido en un lujo, has de ir a buscarlo, sobre todo si vives en el infierno de los decibelios que supone la ciudad. El ruido ha penetrado de tal manera en cada resquicio del asfalto que hemos llegado a perder la conciencia de cómo nos afecta.

    Cuando encuentras refugio en el silencio ocurre como cuando apagas el extractor de la cocina. Hallas la paz y te preguntas cómo has podido vivir tanto tiempo con tanto estímulo ensordecedor.

    Una vez consigues encontrar el silencio pasas a la siguiente fase: enfrentarte a él.

     Enfrentarse al silencio

     Preferimos el ruido porque el silencio significa escucharnos, mirar adentro y lo que surge de nuestro interior no siempre nos es agradable de aceptar. Nuestras sombras comienzan a hablar cuando hacemos el silencio. La paradoja está en que si no escuchamos a las sombras, si no les dedicamos tiempo y no las abrazamos, nunca podrán ser alumbradas por ese haz de luz que nos proporciona la fuente.

     ¿Cómo practicar el silencio?

     Lo primero es ir en su búsqueda. El entorno natural, el campo, una playa desierta, el nacimiento de un río, la cima de una montaña, son paisajes que se convierten en templo de silencio y bálsamo para el alma.

    Practicar el silencio consciente es sentarse, respirar,  apaciguar el trasiego de la mente y tratar de sentir esa voz, ese silencio que habla, eso que suena cuando uno para y medita. San Juan de la Cruz le llamó la música callada, la soledad sonora.

    La meditación es una de las principales autopistas hacia el silencio. Te ayuda a instalar tu propio climalit interno para hallar el silencio en cualquier circunstancia y lugar. Con la práctica podrás crear el silencio aunque te encuentres en medio de una nave industrial llena de maquinaria en funcionamiento.  Si quieres saber más sobre este asunto te invito a leer Biografía del Silencio de Pablo D’Ors o a escuchar Atención, Silencio'.

     También puedes buscar rincones paradisiacos donde el silencio inunda el paisaje, hay muchos. Mis refugios callados preferidos son Mar de la Carrasca y Casa del Castillo. Unos días allí te hacen volver a conectar con lo terapéutico que ofrece la ausencia de ruido.

    También puedes ir a algún monasterio donde te ofrecen celdas para el retiro y el silencio. Y si te atreves, puedes vivir una experiencia de 10 días de noble silencio visitando uno de los famosos retiros de Meditación Vipassana que se realizan de manera periódica en nuestro país.

     Pero lo sencillo, lo cercano y lo gratuito es investigar por ti mismo la manera de vencer el ruido y pasar de manera periódica unas horas bailando agarrado al silencio. Ese espacio vacío que todo lo llena, esa madeja de nada que se convierte en el marco que todo lo abarca.

    Nuestra conexión con la fuente es pues directamente proporcional a la calidad del silencio que aplicamos a nuestra vida. 

    No lo olvides, manera 3 de conectarte a la fuente: Busca el silencio.

     

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