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Blog ¡A mi blog vas! - Clara Montesinos

Clara Montesinos

Publicista y periodista. Apasionada de los medios de comunicación, de Internet, de las redes sociales y de todo lo novedoso. Y muy puntillosa con la sociedad, la política y las cosas de la vida.

Sobre este blog de Sociedad

El blog de lo sorprendente, de lo cotidiano, de lo real. Todo aquello que me molesta, me crispa o me deja con la boca abierta a mi blog va de cabeza. Así es. Un lugar en el que podéis pasar el rato y con el que pretendo sacaros una sonrisa, que reflexionéis o simplemente que os entretengáis.


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  • 07
    Diciembre
    2010

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    Anestesia en las papas

    Después de hacer un estudio de mercado exhaustivo puedo decir que algunas papas (o chips) llevan anestesia.
    Sí, lo digo y lo reafirmo. Y espero que no me busquen como al de Wikileaks, que a mí, si me buscan me encuentran... (Por cierto, debo añadir "end of war" #Wikileaks).
    Debido a mi afición por las papas he podido probar muchos sabores, diferentes marcas y colores incluso exóticos. Hace tiempo que dejé de morderme las uñas y mi ansiedad ratonera debe salir por alguna parte...
    Con este puente tan largo, el peligro de volver a ver a mis dedos con sus uñitas apetecibles era inminente así que tuve que acudir de urgencia al badulaque de mi barrio para apriovisionarme de víveres. Siempre compro unas papas que antes me parecían un tanto, como decirlo, asquerosas: sabor jamón y queso. Que no sabe a nada de eso, como os imaginaréis. Pero con una cocacolita entraba bien. Compré pipas, aceitunas y ¡no estaban mis papas! Madre mía, sábado tarde, peli por delante y sin papas. Antes de que el pánico me bloqueara, reaccioné. "Mmmm ¿patatas con sabor a queso y cebolla? ¡Me las llevo!" El vendedor hizo un gesto acompañado de un gritito que delataban sus pensamientos: "¡Ja! Ya se las he colao a esta".
    Así que llegué a casa, me puse una Coca Cola con hielo, abrí el paquete...y casi me desmayo. Pero, como diría aquel presentador de informativos, no cejé en mi empeño y me puse un bol lleno de papas para acompañar la partidita al Scrabble.
    En este fulgor llamó a la puerta mi vecino Luis de once años y más espabilado que todos nosotros juntos, para anunciarme que vendía su Iphone por no sé cuanto dinero porque ya tenía el Iphone 4, y claro, para qué quería el otro... "Para comprar acciones de Zara", le dije, pero me puso cara de ¿qué dices?, me apartó y se sentó a jugar con nosotros.
    Los dos echamos mano a las papas y los dos a la vez pusimos la misma cara de asco. Pero entre letras y búsquedas en el diccionario, cayó el bol entero, sin darnos cuenta. Hasta que Luis tuvo que pasar a su casa y su madre dijo que con ese pestazo que echaba no le dejaba entrar... Nadie se apiadó de él. Directo a lavarse los dientes para ser aceptado de nuevo en el núcleo familiar.
    Mientras, en mi casa, me sugerían que tirara a la basura "eso". Pero a mí ya no me sabían tan mal. Contra todas las opiniones, resistí y las guardé. Al día siguiente hice otro acercamiento. Buaj! La primera está asquerosa. Cuando, de nuevo sin darme cuenta, llevaba unas cuantas, ya me gustaban. Bueno, de hecho, ya ni notaba el sabor. De pronto, me dí cuenta de esta conclusión del estudio de hoy: las papas llevan anestesia. Si no no se comprende que nos podamos comer eso.

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