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Blog ¡A mi blog vas! - Clara Montesinos

Clara Montesinos

Publicista y periodista. Apasionada de los medios de comunicación, de Internet, de las redes sociales y de todo lo novedoso. Y muy puntillosa con la sociedad, la política y las cosas de la vida.

Sobre este blog de Sociedad

El blog de lo sorprendente, de lo cotidiano, de lo real. Todo aquello que me molesta, me crispa o me deja con la boca abierta a mi blog va de cabeza. Así es. Un lugar en el que podéis pasar el rato y con el que pretendo sacaros una sonrisa, que reflexionéis o simplemente que os entretengáis.


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  • 11
    Febrero
    2011

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    El niño del armario

    No me quiero asustar, no quiero autosugestionarme, no. Entre otras cosas porque mientras escribo esto estoy sola en casa.
    ¿Habéis notado la sensación de estar en la cama a oscuras y notar que alguien os mira? Pues eso me pasó anoche. No podía tener los ojos más abiertos. Llego a tener los infrarrojos de Gran Hermano y si veo algo me da un pasmo. Por eso os voy a contar las cosas tal y como son, a ver si son imaginaciones mías.

    Como muchos sabréis he tenido una gotera más de un año en una de las habitaciones de la casa. Casa en la que llevo más de dos años. Primero costó encontrar el origen de la dichosa gotera. Vinieron especialistas que subieron al tejado, picaron mi techo, abrieron un hueco en la pared, tiraron cubos de agua, invadieron la terraza de la vecina... Tuve a los máximos especialistas en el tema rondando la casa meses y meses después de que esta gotera llenara de agua uno de los armarios de la casa. Todo el contenido se fue a la basura y nos indemnizaron sin titubear. Hasta aquí todo bien, a pesar de la demora de los técnicos y seguros en ponerse de acuerdo en el dichoso origen de la cascada hogareña.
    "Ya está arreglado", pero llovía y otra vez el agua. "Ahora sí. Si no ya no sabemos lo que es", tic, tic, tic, tic,... techo mojado. De pronto un día se arregló y ya no cae más agua, de momento.
    El seguro ahora ha decidido arreglarnos el armario.
    Como os imagináis el día que tiramos todo lo que había dentro, lo vaciamos por completo, lo limpiamos y lo cerramos. Y así se quedó, abombado y húmedo a la espera de un cambio interior.
    El cambio llegó con los carpinteros. En una mañana, armario nuevo. Cuando se marchan entro a inspeccionar la habitación y a limpiarla cuando encuentro un gorro de lana blanco viejohecho a mano con una inicial en rojo. No lo había visto en mi vida. Pensé que sería de mi marido pero la incial D teniendo en cuenta que se llama Hugo, me hizo deducir que tampoco era suyo. Esperé a la noche para enseñárselo y, efectivamente, no era suyo. A la basura que se fue. Pero yo me quedé con el run run. Con la de veces que he limpiado el armario. "Será de los que vivían antes", me dijo Hugo. Pero ese armario lo limpiamos a fondo al entrar. Y lo hemos llenado y vaciado varias veces durante este tiempo. Y se me ocurrió hacerle la broma, que se ha vuelto contra mí, como siempre: "Espérame a ver si me sale del armario el niño del gorro". ¡Mira! Tal cual lo digo me entra un miedo...De hecho se tuvo que esperar a que me cambiara de ropa para salir los dos de la habitación.
    Vale, puede ser sugestión. "Me voy a pasear al perro para airearme", le dije. Vivo al lado de una muralla. Pues ahí estaba mirándome una niña pelirroja balanceándose en una de las cadenas a modo de columpio con el consecuente ruidito de hierro oxidado... "Sigue andando, no pasa nada, casualidad".
    ¡Pero se para un taxi al lado de la niña y bajan dos monjas! Esto ya... O me están haciendo la cámara oculta del terror o de pronto vivo al lado de un túnel satánico de esos.

    Así que volví a casa y me acosté. Y por la noche, en la cama, con todo a oscuras, noté la mirada. ¿No debía haber tirado el gorro? ¿Lo tendría que buscar y meter en el armario? ¿Y si lo meto y cuando abro ya no está? ¿Comprendéis mi "cangelo"? Tato que siempre leo en voz alta lo que escribo pero con este relato no me he atrevido...
    Espero que no sepa leer...

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