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Blog ¡A mi blog vas! - Clara Montesinos

Clara Montesinos

Publicista y periodista. Apasionada de los medios de comunicación, de Internet, de las redes sociales y de todo lo novedoso. Y muy puntillosa con la sociedad, la política y las cosas de la vida.

Sobre este blog de Sociedad

El blog de lo sorprendente, de lo cotidiano, de lo real. Todo aquello que me molesta, me crispa o me deja con la boca abierta a mi blog va de cabeza. Así es. Un lugar en el que podéis pasar el rato y con el que pretendo sacaros una sonrisa, que reflexionéis o simplemente que os entretengáis.


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  • 16
    Marzo
    2011

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    La prostitución del blogger

    Qué bonito es escribir en tu espacio, sin correcciones editoriales, sin presiones, sin encorsetamientos... Sólo escribir, volcar tus ideas, desahogarte y compartir. Hasta que vas teniendo seguidores. Ay, los seguidores...el arma de doble filo. Al principio refrescas y refrescas en busca de un número más en el marcador. Y por alguna extraña razón ¡aumentan!    Empiezas a plantearte si debes seguir siendo tan sincera, si debes contar las cosas que te ocurren en tu vida y en tu trabajo, si será tan interesante lo que publicas.
    Te haces el ánimo y sigues escribiendo y siguen aumentando. Cuelgas en Facebook y en Twitter cada nuevo post, la gente te comenta, marcan el ¡Me gusta! y hasta lo retwittean en algunos casos.
    Alguna marca cercana quiere salir en tu blog. Escalas posiciones en Google y de pronto recibes un mail de una empresa que te quiere invitar a algún evento ¡qué alegría! "como eres muy activa en la red", te dejan caer. Perfecto, asistiré. ¡Zas! Ya has caído en la trampa. 
    Aunque todo depende del tipo de evento. Muchos están impregnados del "buenrollismo" de la red. Es gente de dentro que lo organiza para los de dentro. Pero otros son claramente cepos de caza. Tal cual.  ¿Cómo distinguirlos? Muy fácil. Si cuando, por ejemplo, te envían las entradas para, pongamos, un concierto y te indican sutilmente que podrías escribir en tu blog sobre el evento... Si además te dicen que estaría bien que cuando estés allí escribas un #hastag concreto, está claro en qué tipo de evento te encuentras. Pero lo corroboras rápidamente si escribes un post con una fan page sobre el asunto y tienen a bien indicarte que "Está muy bien pero ¿puedes añadir la web de la empresa?" Obviamente ante estas señales lo mejor es cerrar el ordenador por unos minutos, respirar, leer otros blogs con el fin de distraerte y a otra cosa. No debemos ni enfurecernos y cargar de ira nuestros posts ni tampoco sirve la ley del silencio. La sutileza es suficiente.
    Es verdad que te sientes utilizada y defraudada. El concierto que he utilizado como ejemplo ocurrió. Y como todo tiene siempre un punto más de sorna, ese día llovía y las entradas no correspondían a la estupenda carpa prometida. Así que allí estaba yo, viendo entre paraguas a un grupo que no me interesaba lo más mínimo, con mis botas de agua rosas, de barro hasta las rodillas, leyendo hastags de gente que ni estaba en el concierto pero que quería quedar bien con la organización. ¿Pongo un tweet comentando esto? No, encima que me invitan... Y esta ya es la definitiva: ¿y si no me invitan a más fiestas? Entonces ¡sal corriendo de ahí!  
    ¿Esto es prostitución? ¿Tweets y posts a cambio de unas entradas? ¿de un salchichón o de unos canapés? Todo para que el evento tenga la repercusión que los Community Managers han prometido. ¿no sería mejor que fuera tan bueno que lo generara por sí solo? Si así fuera estaríamos encantados de colaborar, de echar una mano, por dar a conocer un proyecto chulo.
    Pero  los que se dedican a la comunicación y desconocen el mundo del blogger, aunque parezca una contradicción, están descubriendo la penicilina desde sus despachos en estos mismos momentos. ¿para qué poner más publicidad en los periódicos a cambio de breves o menciones con una repercusión menor? Me camelo a unos cuantos bloggers que escriban artículos (ellos desconocen el término post) y ¡arreglado! Pues esto no funciona así. Sal de tu despacho con tu mesa de caoba, date una vuelta por la red y verás que aquí no mandas tú, no manda tu empresa ni tu jefe. Aquí manda la gente.    Seguramente no me invitarán a más "saraos", o lo harán sólo a los limpios de espíritu. Eso que me ahorro.   También puedes leer este post en El Rincón del Publicista y en ¡A mi blog vas!   

     

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