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Blog ¡A mi blog vas! - Clara Montesinos

Clara Montesinos

Publicista y periodista. Apasionada de los medios de comunicación, de Internet, de las redes sociales y de todo lo novedoso. Y muy puntillosa con la sociedad, la política y las cosas de la vida.

Sobre este blog de Sociedad

El blog de lo sorprendente, de lo cotidiano, de lo real. Todo aquello que me molesta, me crispa o me deja con la boca abierta a mi blog va de cabeza. Así es. Un lugar en el que podéis pasar el rato y con el que pretendo sacaros una sonrisa, que reflexionéis o simplemente que os entretengáis.


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  • 18
    Noviembre
    2010

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    ¿Llegaste? ¿A dónde?

    ¿Alguna vez habéis ido por la calle paseando y os habéis retado vosotros mismos a llegar antes al paso de cebra que ese señor de la corbata roja que va andando por delante de ti? Yo sí. Y cuando no lo consigues: "Bueno, no pasa nada. A ver si llego a la panaderia antes que esta chica". Y así, con metas cortas, sin darte cuenta llegas a la playa.

    Pero si lo consigues ¿qué? Primero hay un ¡Ja! Llegué. Y luego piensas "¿Llegué? ¿A dónde?" Menuda cara de idiota, sí, sí, de idiota, se te queda al haber logrado una meta tan ficticia. Aunque mientras tanto, vas pasando el rato y no has perdido nada.

    Según estoy escribiendo esto me pregunto ¿No será esto lo que le está pasando a la clase política? Con metas falsas, cargos dentro de los cargos y cuando llegan los ciudadanos  preguntan ¿llegaste? ¿A dónde? y lo más importante ¿para qué? Realmente creo que ahora estamos en la misma situación que ayer estaba mi amiga Mª José en la piscina. Le gusta ir a nadar todas las mañanas porque no hay mucha gente y puede ir a su ritmo. Nadando estaba cuando se da cuenta de que al llegar al final de la calle había un chico, muy guapo por cierto, apoyado en el borde de la piscina. Sigue nadando y cuando llega al otro lado lo vuelve a ver apoyado y relajado: "no puede ser que nade tan rápido", pensó Mª José. Y ella sola se dijo que eso ¡no podía ser! Volvió a nadar todo lo rápido que pudo, y de nuevo, el chico ya había llegado antes que ella. Después de sudar lo suyo aunque, por estar en la piscina, no se notaba nada de nada, se dio cuenta de que no es que ella fuera muy lenta ni el chico muy rápido, sino que eran gemelos y cada uno estaba en un extremo de la piscina. Así que Mª José se fue a su casa con unos kilos menos, mucho cloro y con una sensación...extraña.


     

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