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romualdo peris garcia

Ni mas ni menos que un ciudadano mas, alguien que nunca ha dejado de decir basta, aún existe demasiada mentira, tirania y miseria en el mundo para rendirse, tan solo cuando se cumpan los eones del tiempo puede que el hombre consiga la libertad, la igualdad y la solidaridad, por ello debemos seguir ...

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Nada hay ni en los cielos, ni en la tierra, ni en su fondo o en el fondo de los océanos, que no pueda ser estudiado, comentado, criticado, en el ejercicio del derecho a la libre opinión y expresión de los pensamientos, a la luz de la libre conciencia y la razón humana, sobre ellos se basa la libe...


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  • 06
    Octubre
    2010

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    ?JUBILARSE¿ NI LO PIENSEN.

     

    Siempre se vuelve sobre lo mismo, la edad de la jubilación. y lo hacen aquellos a los que no les importaría retirarse a esas edades, mas a todos esos los confrontaría con ese minero que a los cincuenta años tiene los pulmones cegados de sílice, con ese labrador con la espalda doblada y sus manos callosa, con ese pastor trashumante, que ya no le tienen sus piernas, con ese pescador que a visto a la cruel mar llevarse la flor de sus compañeros, a tantos y tantos trabajadores, si las gentes que esos politicos, esos fiancieros, esos poderosos casi diria que desprecian, que no existen para esa clase social, trabadores de tenedor y cuchillo en las cenas y encuentos de negocios, si nuestros politicos fueran de izquierdas realmente tendrían que replantearse lo que proponen, simplemente por justicia.

    Existen dos momentos en los cuales aquellos gobiernos que gritan a los cuato vientos, libertad, igualdad y solidaridad pueden y deben aplicar medidas que lo hagan posible, el primero cuando el hombre comienza ha dejar de andar a cuatro patas, la igualdad ante la educacion. la igualdad de oportunidades para los jóvenes ya sean hijos de trabajadores o de clases medias o burguesas, esa casi ya se ha conseguido,quedan unos pequeños flecos, la segunda etapa es cuando el hombre comienza ha andar a tres patas, es decir la jubilación, mas aquí reina la desigualdad mas absoluta, se sigue practicando la injusticia de los gobiernos conservadores, de derechas, siguen habiendo jubilados de primera o de tercera.

    Un trabajador a lo largo de su vida ya esta sometido a esa desiguladad, hija de los salarios, salarios injustos que no retribuyen el esfuerzo, la fuerza del trabajo, si no de acuerdo a la importancia que los empresarios, los financieros, los religiosos, y la derecha le han otorgado, y de ese misero salario que la mayoria percibe se le deduce un porcentaje que servirá para pagar su pensión en la jubilación, pero ese mmismo porcentaje se le retiene de los opiparos sueldos de que gozan ese lustroso ministro, ese diputado, ese banquero, ese empresario, es la igualdad puesto que todos y cada uno aportan el mismo porcentaje, aunque no el mismo capital, es una desigualdad cierto, mas en realidad ese porcentaje del sueldo mínimo llega a ser una pesada losa en la casa del obrero, una losa que ahoga en sudor y sacrificio esa familia para tener lo que algunos de una forma casi insultante llaman una vida digna, por ello ese sacrifico es mayor.

    Y al final, cuando ese tabajador se retira le ha dado a su patria lo mejor de si, su sacrificio ha hecho posible que politicos, financieros, empresarios no hayan sufrido, ni hambre, ni sed, ni frio, eso que si han sufrido en sus carnes, mineros, obreros, conductores, agricultores, y un largo, larguisimo etcetera. Y la paradoja es que esos pudientes no han hecho mas que los obreros por el estado, ahora los dos son jubilados, ahora es obligacion del estado el imponer la igualdad, si las necesidades de dos niños de cuatro años son las mismas, las de dos trabajadores de sesenta y cinco años también lo son, siendo asi su pensión deben de ser iguales, y fijada por el estado. es de justicia disfrutar de una vida digna, ambos aportaron el mismo porcentaje de su salario, disfrutando de la diferencia de salarios durante su etapa laboral, no es justo prorrogar esa desigualdad a la vejez.

    Esta es la desigualdad de la igualdad, una desigualdad mantenida y fomentada por las clases pudientes, unas clases que no serian nada sin la callada labor de la clase obrera, aquellos que con su sudor nos dan de comer todos los días.

     

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