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Cocina para Indignados
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Blog Cocina para Indignados - jaime lopez fernandez

jaime lopez fernandez

Soy Jaime López Fernández, de Puerto Sagunto (Valencia) y escribo el blog www.cocinaparaindignados.com que combina cocina y política con ironía, sentido del humor y ciertas dosis de indignación. ...

Sobre este blog de Gastronomia

Cocina para Indignados (www.cocinaparaindignados.com) es un blog que utiliza la cocina como pretexto para hablar con ironía, sentido del humor y cierta dosis de indignación, de la crisis y la actualidad política, todo ello combinado con recetas atractivas, sencillas, económicas y divertidas. ...


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  • 03
    Julio
    2014

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    Patatas 'que te den', la receta definitiva para evitarte las náuseas cuando tributes por tu despido

     Si pensábamos que lo habíamos visto todo, nos equivocábamos, porque está claro que los brotes verdes son para los de siempre, esos a los que nunca se les marchitaron, y el huerto desteñido y mustio para el resto. Primero fue la eliminación de derechos laborales; luego, el abaratamiento del despido; y ahora, la gota que colma el vaso,  tributar por la indemnización por despido...o lo que es lo mismo: pagar la cama también.

     

    Considerar una indemnización por despido como una ganancia patrimonial sujeta a tributación es como pagar impuestos por cuidar a un familiar dependiente; es decir, como si además de eximirse el estado de esta función, te obligara a  pagar impuestos por tu trabajo no remunerado.

    Aún en el supuesto de que la indemnización por despido fuera objeto de tributación, y no habiendo de por medio un despido por causas disciplinarias, si la ruptura de las condiciones contractuales la hace la empresa ¿no sería ésta y no el trabajador quien debería hacerse cargo de esa hipotética obligación fiscal? Es vomitivo el tema.

     

    La insolencia y el descaro con que actúa el gobierno del PP es tal que no defrauda ni a aquellos que en algún momento albergaron dudas de su empeño por empobrecer la clase media. Se lo han tomado muy en serio en su cruzada por que sea el trabajador quien asuma los costes de la crisis y su principal víctima al mismo tiempo. Faltaban las propuestas de FAES y su ínclito fundador, para que la prestación por desempleo deje de ser un derecho y se suprima el salario mínimo, para terminar por confirmarlo.

     

    El PP ha terminado por convertirse en un hacker social cuyos virulentos ataques al estado del bienestar le convierten en un elemento tóxico al que hay que combatir. Sí la agencia tributaria dice que “lo que defraudas tú lo pagamos todos” (y es cierto), ¿Alguien duda de que nadie ha defraudado y perjudicado tanto al ciudadano como el propio gobierno del PP? Eso sí que lo pagamos todos…y casi de manera definitiva si no ponemos remedio.

     

    No sé si la ‘bacteria’ PP es de la misma familia que la Helicobacter Pylori, pero desde luego su responsabilidad en la formación de un buen número de úlceras en los estómagos del trabajador, está demostrada. Con sus medidas de recuperación económica han alterando los mecanismos que protegen al estómago de la acción de los jugos gástricos y lo han dejado tan desprotegido como en sus derechos laborales. Lo han desequilibrado hasta la náusea con remedios y medidas de idéntico efecto al que produce apagar un incendio con gasolina. Lo único que les salva del estallido son las escuetas prestaciones y un vergonzante salario mínimo, e insinúan reducirlas cuando no eliminarlas. Que se anden con ojo no vaya a estallarles en la cara, que los buenos manipuladores de explosivos saben hasta dónde pueden llegar, no así los que juegan con fuego sin tomar las medidas oportunas; porque ¿qué son la prestación por desempleo y el salario mínimo sino medidas de protección contra estallidos sociales?

     

    Contra bacterias de efecto anti-Almax como el PP sólo cabe plantar cara en la calle y en las urnas. Mientras tanto, a modo de protector estomacal y sobre todo para mantener la moral bien alta y dispuesta para cuando haya que dar el callo, te propongo combinar dos acciones eficaces para cuidar el cuerpo y el espíritu: evitar el estrés que provocan cada vez que abren la boca y disfrutar comiendo un plato que, por metafórico, te alegrará el alma.

     

    Evita el estrés, porque éste dañará tu estómago y amplificará, aún más si cabe, tu mala leche. Tómatelo con calma. Relájate. No hace falta ninguna técnica especial, ni ser un yogui experimentado, tan sólo un día soleado, una terraza concurrida, la mejor compañía, empezando por ti mismo, y una cerveza bien tirada y muuuy fría. ¿Conoces una forma mejor de conciliarte con el mundo? ¿Conoces un método más efectivo para pasar de ellos?

     

    Y sobre todo disfruta con esta receta; la receta que les mira a la cara directamente y les dice, “pero ¿de qué vas?”: Patatas ‘Que te den’las Patatas Peineta. Una receta definitiva contra la arrogancia y la mala idea. Un plato fácil, económico, divertido y metafórico, donde una pequeña piruleta de parmesano en forma de ‘peineta’, con un simbólico dedo corazón extendido al aire, nos recuerda que nunca, ni en los peores momentos, podemos perder el sentido del humor.

     

    Así se les atragante, y nosotros que lo veamos.

     

    NECESITARÁS (para 4 personas)

     

    • 4 patatas pequeñas.
    • 8 cortadas pequeñas de queso de cabra de rulo.
    • Queso parmesano rallado.
    • 150gr de salmón ahumado.
    • ½ botecito de sucedáneo de caviar.
    • Sal, pimienta y un poquito de aceite.

     

    ELABORACIÓN

     

    1. Lava bien las patatas y córtalas por la mitad. Dale unos cortes ligeros en forma de reja por su cara abierta, salpimienta por ambas caras, añádele unas gotas de aceite, colócalas en un plato, tápalas con otro y ásalas en el microondas 12’ a potencia máxima o el tiempo que necesite según su grosor (pínchalas para cerciorarte).
    2. Extiende una hoja de papel sulfuroso (vamos, el de horno de siempre) sobre una bandeja de horno, coloca un palillo por cada media patata y cubre la mitad del mismo con una bolita de queso rallado. Con un poco de gracia, dale forma de mano realizando una ‘peineta (alargando el queso por el centro y extendiendo por los lados). Introduce bajo el gril del horno. Cuando veas que empieza a tomar color (al minuto aproximadamente) retira y reserva. Ya tienes unas piruletas de Parmesano en forma de ‘peineta’.
    3. Coloca una porción de queso de rulo sobre cada media patata. Introduce en el mismo horno para aprovechar el calor y cuando se funda, retira.
    4. Emplatado: Coloca un trozo de salmón encima de cada media patata que cubra todo su contorno, pero sin sobrepasarlo. Remata con una cucharadita de sucedáneo de caviar y pincha en un extremo una ‘peineta’ de parmesano. Sirve dos por persona y calientes.
    5. Umm, fácil, económico y delicioso. A disfrutar.

     

    NOTA

     

    Puedes combinar diferentes ahumados en la misma patata o alternando. Si eres más de tierra y lo prefieres, en lugar de ahumados puedes cubrirla con panceta ahumada o jamón, vuelves a poner otro poquito más de queso de rulo por encima y le das un golpe de calor en el horno; está espectacular.

    A las piruletas de parmesano les puedes añadir pasas, pipas, trocitos de frutos secos,…ganan mucho en sabor y presencia.

     

    MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

     

    Para la elaboraciónMy Favourite Game, The Cardigans

    Para la degustaciónIronic, Alanis Morissette

     

    VINO RECOMENDADO

     

    Heredad Torresano Tinto Roble 2012. DO Vinos de Madrid

     

    DÓNDE COMER

     

    Para comer en casa o en la calle; para llevar a casa de amigos o de picnic, y siempre rodeado de buena compañía. No es necesario cubierto si el tamaño es el adecuado y  es un auténtico deleite quitarle la peineta, pensar en Ellos…y para dentro

     

     

    QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

     

    Reír, reír mucho e imaginar; imaginar que eres tú quien con tu dedo corazón en alto y los otros recogidos, les dices ‘que os den’ Y si el placer es la base del ejercicio para que no se convierta en sacrificio ¿acaso hay ejercicio más sano y que procure más placer  que esto? La satisfacción jamás engorda.  

     

     

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