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Comer sin Milongas
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Blog Comer sin Milongas - Rafael Viguer

Rafael Viguer

Editor de comersinmilongas.com

Sobre este blog de Gastronomia

Además de anotar experiencias en barras y restaurantes, especulo acerca de las "milongas" que se cuentan en el mundillo gastronómico valenciano.


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  • 13
    Junio
    2012

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    La vida sin vermut... en Valencia

     Escena cotidiana en cualquier bar de Valencia a la hora del vermut:

     Cliente: - Hola, póngame un vermut .

     El camarero le sirve el vermut a secas.

     Cliente: (con un poco de sorna) - ... y una tapita para acompañar, no?

     Camarero: - ¿De qué la quiere?, pregunta mirando a la vitrina.

     Cliente: - a ver qué tiene por ahí...  mmmmmm... de queso mismo.

     El camarero le coloca una ración con doce tremendos trozos de queso por los que le cobrará un pico.

     Cliente: - Oiga... yo no me quiero poner ciego de queso, lo que quiero es una tapa.

     Camarero: - Aquí ponemos raciones o como poco, medias raciones. Si usted quiere se lo cambio y le traigo media ración de queso.

     Cliente: - Y media ración... ¿cuántos trozos de queso lleva?

     Camarero: - Pues ya lo dice la palabra... la mitad.

     Cliente: - Pues no, oiga... yo no quiero seis trozos de queso. Lo que quiero es un detallito que acompañe al vermut, o sea, una tapa de lo que usted quiera; de queso, o unas papas, una croqueta, un taquito de tortilla, un poco de ajo arriero, morro frito... lo que sea, pero que sea una tapa.

     Camarero:- Lo siento, aquí no ponemos de éso.

                                                                  FIN

     

     ¿Por qué será esta ciudad así? ¿Pretenden que la caña y la media ración nos salga por lo mismo que un menú medio día? Al final casi todos reaccionamos de la misma manera; la cerveza y la tapa nos la tomamos en casa y a tomar por saco.

    Éstas y otras razones, como la escasa pericia para poner una caña, o la pérdida de la cultura del vermut, explican que Valencia quede la última en el ranking nacional de tapas. ¿Qué pena más grande!

    Qué gusto dá pasear a la hora del vermut, y ver esa barras colmadas y ese ambientazo tapero por Huertas, por Chamberí, por Malasaña y otros muchos barrios en Madrid, por el barrio del Pópulo en Cádiz, por Santa Cruz en Sevilla, por el centro de Valladolid, por la Senda de los Elefantes en La Rioja, por el "Barrio Húmedo" de León como nos recuerda un lector, por toda Asturias, por el País Vasco ni te cuento, y por otros muchos sitios que no conozco pero que a buen seguro me sorprenderían. 

    Y aquí erre que erre. No se trata de desmerecer a unos cuantos voluntariosos bares valencianos, que los hay, pero reconozcamos que son los locales de cuño andaluz los que intentan restituir en Valencia, el fundamento originario de la tapa; aperitivo breve que acompaña a la bebida, a poder ser consumido en barra, y generalmente sin coste adicional (o por muy poco más).

    En Ruzafa por poner un ejemplo han proliferado en los últimos tiempos, y se puede confeccionar un itinerario de tapas. Recordemos ...en la barra es donde se tapea. Si uno se sienta, no tapea, sino que come de tapas.

    Resultado, ya no comes, o mejor dicho, ya has comido. Y si además lo has hecho acompañado de una conversación animada con un par de amigos, habrás practicado un regodeo lúdico que no conviene perderse en este valle de lágrimas.

                                                                                                                                                                                                                                                                       

     

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