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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Valencia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 28
    Junio
    2011

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    EL MAGO MANDRAKE O FELICES HIPNOTIZADORES DE BARRA


     

    Nunca he sido un ferviente seguidor de cómics. Más bien me he dejado llevar con placer por cierta iconografía que en ellos había. Heredé la prestada pasión paterna de Flash Gordon, El hombre enmascarado y El Mago Mandrake, y a ese mago, creado por Lee Falk (autor de The Phantom/El hombre enmascarado) y Phil Davis en 1934, que tenía la capacidad de un veloz poder hipnótico, siempre le he tenido una romántica debilidad.

    Todo viene a cuento porque hay veces que no valoramos como debemos a los camareros de barra, más en una ciudad como la  nuestra donde las barras tienen una tradición importante y esos personajes tienen la llave de convertir una sencilla cerveza en un mentó imborrable.

    La escena, más menos es así. Tras el cordial saludo, que regala la cotidianidad del conocimiento, nuestro Mandrake murciano después de buscar la botella más apropiada con respecto a la petición del cliente no impone, y esto es importante, lo que el comensal quiere tomar. Escucha sus peticiones y se pone en acción. Ante la escasez de la ensaladilla de mariscos que queda, acompaña unas acelgas salteadas con dos trocitos de queso con dos estupendas anchoas. Ese sencillo gesto, el del maridaje interplatos, hacen que la cena/divan tome otro rumbo.

    Es sumamente importante que el creador de tránsitos alimentarios pueda guiar, aportar pequeños matices. El camarero tiene un conocimiento de las tapas que tiene en la barra y con ese juego del “a dos” convierte lo que era uno en otra sensación por explotar.

    Gestos que hipnotizan de felicidad hacia quien mira el mundo. Porque si no miramos el mundo, en cualquier circunstancia, podríamos dejar a una niña sin un mantel para protegerse del frío.

    Mi Mandrake favoritito hoy ha hecho una magia cercana: ser sensible hacia el cliente abriéndole un cauce nuevo sobre el que pensar. Acelgas, queso fresco y anchoas

     

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