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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Valencia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 31
    Julio
    2011

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    LOS VIAJES DE UN SEÑOR INGLÉS POR ESTAS TIERRAS LLAMADAS ESPAÑA

     

      

     

    A Paul Richardson lo trajo bajo el brazo Tomás Meseguer la noche última de Octubre, la de mi 52 cumpleaños. El libro se llama “Cenar a las tantas” y es lo que hacemos siempre los amigos/as, cuando nos reunimos, con cumpleaños o sin más motivo que el de celebrarnos. No sé si cenamos exactamente a las tantas, pero lo cierto y muy verdad es que acabamos, a las tantas, queriendo volver a cenar.

    Estos señores ingleses, o de otros países, que tienen a bien visitar nuestra piel de toro de cabeza a rabo, siempre nos acaban descubriendo cosas muy interesantes de nosotros mismos. Y de lo que nos rodea: “La huerta, la fértil región bien irrigada que rodea la ciudad de Murcia, ha inculcado un respeto profundo a las verduras que llega casi a la dependencia”. Más si hablan de lo que a diario podemos ver desde la ventana de nuestra casa.

    Éste paseo por la España del siglo XX comienza en el Levante y acaba en Madrid, después de pasearse por Asturias, Galicia, Cataluña, La Mancha, etc. La búsqueda de la mejor paella posible, una cena en elBulli, el secreto del atún y sus muchas partes, “¡Qué trampas nos tiende la historia, y con cuanta ingenuidad caemos en ellas¡ Lo que ahora son lujos fueron en tiempos platos comunes o simples desperdicios”, las  elaboraciones de  Nacho Manzano a partir de la harina de Maíz, los gazpachos soñados y realizados por José Carlos García, los sabores del ajo de la mano de Manolo de la Ossa, migas en Jaén, ron en Granada procedente de los cultivos en Motril de la caña de azúcar, el recogedor de olivas y su record de una tonelada al día, los cerdos extremeños y el pimentón mágico de la Vera, las verduras navarras, las habas que se paladean en Murcia al “igual que en otras partes se hace con las tabletas de chocolate”, el “intenso y misterioso” Niu de Palafrugell, ese cachoflino donde se mezcla bacalao seco, sepia, pájaros y algunas salchichas de matanza, la escuela donostiarra de Don Luís Irizar, cocinero y maestro de cocineros magistrales,  los huevos Kinder que propone en sus menús Carles Abellán o una conversación con quien ha visto la gran evolución de la cocina española, José Carlos Capel.

    Los paseos o viajes por nuestra península han sido una constante a lo largo de la literatura de viajes. Richard Ford,  Prospero Merimée Jean Muret, la Comtesse d’Aulnoy, o el prolífico Alexandre Dumas. En cada uno de ellos encontramos rasgos que sudamos. Así que al leerlos, nos podemos mirar. Y al mirar el pasado advertir de cuales son los rastros que de nuestros antepasados nos siguen  brillando en la coraza.

    Tal vez esa manera de miras sea la más interesante. La que hace que con la observación del ajeno podamos comprendernos mucho mejor, sin miedos a reconocer nuestras características más primitivas.

    Richardson lleva viviendo 15 años en nuestro país y nota como durante todo este tiempo España viene sufriendo una serie de cambios que “su cocina se ha reflejado estos cambios en términos muy claros… una serie de chefs y cocineros brillantes han inventado una alta cocina española donde antes no existían”.

    Los libros de viajes tienes ese misterio, te incitan a dejar la puerta de casa abierta y salir a la calle a recorrer lo leído. España siempre es una buena excusa, más si realizamos incursiones gastronómicas, tanto en su tradición como en su modernidad. Pero si nos lo cuenta alguien sensato, con una visión cultural importante y unos rayos X, el deseo del viaje es aún mayor. Sea cual sea la hora de la cena.

     

     

     

     

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