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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Valencia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 08
    Junio
    2011

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    PEPINO, FUENTE INFINITA DE SALUD


     

    Parece que no queda más remedio, así que habrá que ponerse manos a la obra y coger al pepino por donde mejor podamos, y dedicarle un poco más de atención en estos primeros días de calor y horizonte de verano.

    Si su historia, sus utilizaciones medicinales o como elemento cosmético, ya nos hablan de un aliado para nuestra salud, ahora, de lo que se trata, es que gastronómicamente le demos un lugar importante es nuestras mesas para poder resarcir a todos esos agricultores que están asombrados de ver como la ligeraza de un país, y la estulticia de otros, están cerrando la entrada de algunos de nuestros productos agrícolas. Difama que algo queda, más en tiempos de luchas comerciales con cuchillo en la boca.

    Si habitualmente podemos trabar con él convirtiéndolo en sopa fría o en parte de un coctel estivo, como elemento de una ensalada, donde debemos de pensar que su gran cantidad de agua, casi un 95%, le hacen que busquemos elementos de compañía con potencia sápida, como soporte para cremas, o incluso podremos rellenarlo y convertirlo en makis o sushis donde el arroz ocupará otra función. Además de ser un elemento absolutamente mediterráneo

    Mi propuesta es una ensalada en tres texturas, pero donde el pepino, pelado y vaciado de sus semillas, pasará singularmente por plancha y servirá de cama a una sardina marinada en frío con aceite, vino fino, ralladura de limón/lima, menta, cubitos de tomate y  semillas de girasol y calabaza.

    Con más menta, y las peladuras del pepino, haremos un majado verde, que mezclado con un poquito de queso de cabra de la zona, nos servirá para descanse el pepino caliente, la sardina fría. Deberíamos de pasarla por un cedazo, para quitar todos los filamentos innecesarios. Haremos un salteado de piñones, pasas y pimientos rojos pelados, apenas pasados por sartén los tres elementos, para que queden sobre la carne del pescado, ofreciendo notas diversas. Sencilla pero muy sabrosa. Y con una utilización del pepino más peculiar de lo corriente.

     

     

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