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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 06
    Marzo
    2014

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    Ahora toca romper platos

     

     
    Durante la temporada de caza, los campos de tiro permanecen cerrados, salvo unos pocos que continúan abiertos todo el año como el Gorrión Club en Alicante o Cheste en Valencia.
    Como la temporada cinegética ha llegado a su fin ,ahora lo que toca es desempolvar las armas de tiro que han permanecido colgadas en el armero durante estos meses, aunque hay quien compagina ambas aficiones: la caza y el tiro. Yo, sin embargo, me olvido de los platos a partir de octubre y no me vuelvo a preocupar de ellos hasta finales de febrero cuando concluye el tordo.
    Hace unos años casi todos los pueblos de alrededor tenían su propio campo de tiro. Ontinyent, Fontanars dels Alforins o La Font de La Figuera contaban con sus propias instalaciones. Con motivo de las fiestas raro era el pueblo que no organizaba tiradas de pichón o de codorniz . Había premios para casi todos los participantes y solía concurrir mucha gente. También los que no eran tiradores habituales. Había distintas categorías: Junior, sénior, damas o veteranos. Muchas empresas solían participar con la entrega de donativos o regalos. Normalmente eran las sociedades de cazadores, a falta de clubes de tiro, las encargadas de organizar el evento.
    Hoy estos campos y otros muchos han sido clausurados por no cumplir las medidas de seguridad.
    Hay una serie de exigencias que han de cumplir todos los campos sino quieren ser clausurados, por ejemplo, vallar el perímetro de seguridad 200 metros, colocar placas bien visibles que adviertan de la existencia del campo de tiro, que no haya caminos o casas adyacentes, etcétera.
    Hoy son muy pocos los campos que han sobrevivido ante tanta exigencia legal, y siendo un deporte de riesgo, llevar una escopeta siempre lo es, no ha habido que lamentar ningún accidente mortal.
    Uno de esos campos de tiro que ha conseguido sobrevivir es el campo de tiro de Vallada. Gestionado desde la propia sociedad de cazadores, pero por gente que ama el tiro. De ahí que todavía permanezca abierto. Me refiero a gente como Amadeo, Antonio, Pepe o Rubén, que hacen que cada sábado sus instalaciones estén abiertas al público: Llueva, truene o relampaguee nunca te encontrarás con la cadena pasada.
    Les mueve su pasión por el tiro y nada más. Ellos mismos se encargan de atender el bar, anotar las series, colocar platos o arreglar las máquinas si fallan.
    El campo cuenta con un foso universal automatizado de 5 máquinas con fono pull , además, de varios fosos para las tiradas de codorniz.
    Hace unos años, en el mes de junio tenía lugar una tirada de pichón a brazo que llevaba el nombre de Copa de la Diputación,  en homenaje al que entonces era su presidente Juan Giner oriundo de Vallada, pero dejó de celebrarse, a pesar de llegar a contar con un par de ediciones, pero los números no salían y no llegaban a cubrirse si quiera los gastos.
    Muchas tardes se organizan meriendas que los mismos responsables del campo preparan. Pepe es el encargado de llevar los tomates o las cebollas de su propia huerta que cultiva él mismo. Nada que ver con los que compramos en las grandes superficies, que no tienen sabor alguno. Además, comerlos en plena sierra es otra historia.
    Allí nos reunimos casi siempre los mismos, pero hay muy buen ambiente y pasamos un rato muy agradable. Siempre hay un pequeño pique, sano por supuesto, de haber quien rompe más platos. Los hay que son muy competitivos. Por ejemplo, quien suscribe estas líneas.
    Estoy deseando reencontrarme con mis buenos amigos Morán, Milio, le gusta que le llamen así en lugar de Emilio, Enrique, Rafael, Sala, Guerrero, Felipe o Josep Lluis. Amigos, nos vemos pronto!.
     
     
     

     

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