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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

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No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 21
    Enero
    2016

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    Nacional Valencia

    Apurando los últimos días de caza

    Estamos ya prácticamente terminando la temporada cinegética, Castilla La Mancha lo hará el próximo 8 de febrero, otras comunidades como la valenciana ya han cerrado y hay que apurar los últimos días que quedan porque hasta el descaste de conejo, allá por el mes de junio, ya no volvemos a coger la escopeta, salvo los aficionados a la caza con perdiz con reclamo que podrán hacerlo hasta el 28 de febrero, según la orden de vedas.

    A las 9 de la mañana, tras el obligado almuerzo en Los Rosales, deliciosos los bocatas de ternera y embutido que preparan en este concurrido restaurante de Almansa, mi amigo Pepe Sala y yo nos hemos  ido a la finca La Patirroja en El Bonillo. Pepe Tortosa por problemas de trabajo no ha podido acompañarnos esta vez.

    A la puerta del hotel  nos esperaba Vicente. César estaba en esta ocasión acompañando a otra cuadrilla. Nos subimos al coche y nos dirigimos a la mancha que nos habían asignado. Tuvimos que esperar un rato dentro del coche hasta que amainara la fina lluvia que caía. La temperatura era de 7 grados.

    Cogimos la mano haciendo caso a Vicente, aunque ya habíamos cazado en esa parcela de la finca en otras ocasiones, pero es la que más nos gusta porque el terreno es más llano y abundan las perdices. La orografía es cómoda de cazar con pocos barrancos y vaguadas y para los que ya vamos cumpliendo años es de agradecer.

    Hay días en que la escopeta te entra como un guante y otros en cambio que no sabes ni cómo ponértela. Esta vez no pude estar más certero: 9 piezas; 8 perdices y 1 conejo con 11 disparos y la perdiz que erré se llevó algún perdigón. Empecé la mañana abatiendo una perdiz enviada, que ya venía pegada, pero por la velocidad que llevaba no la hubiéramos cobrado.

    Tiro a tiro fui abatiendo el resto de perdices.  No gasté el cañón izquierdo, salvo cuando plomee la perdiz. Da igual que salieran largas o cerca. Hacia delante o hacia atrás. Aterradas o de pico.

    Sala no tuvo suerte esta vez porque su perrita Laika iba muy larga toda la mañana, levantando los bandos de perdices fuera de tiro y estorbándole la caza más que otra cosa. Aún así hizo un par de muestras a pieza parada de las de quitarse el sombrero. Aguanta mucho la muestra y eso permite al cazador acercarse lo más posible a la pieza, que en el caso de perdiz soltada, aguanta más. La salvaje es otro cantar. No permite estas florituras.

    Mi perrita Duba que lleva desde principios de temporada acompañándome a todas las cacerías va cogiendo afición, buenas maneras y me cobró dos perdices de ala, que me entregó vivas. Tiene la boca muy suave y no aprieta la caza. Otros perros cuando te las entregan están para tirar.

    Apurando los últimos días de caza

    El día no podía ser mejor. La temperatura acompañó durante toda la jornada y el sirimiri o calabobos como lo llaman algunos de principio de la mañana, dio paso a que los rayos de sol hicieran acto de presencia. El terruño de la zona está en esta época del año en su mejor esplendor con inmensos campos de cereal y leguminosas que empiezan a verdear. Estos días pasados ha llovido y han caído 17 litros. Las perdices tienen comida abundante en los campos.

    Las perdices buscan los linderos y el refugio de las carrascas. También los comederos que abundan por la finca.

    Sobre las 13,30 horas dimos por finalizada la jornada. Parada obligada en dirección a casa es el Restaurante El Rincón de Pedro en Almansa y hacia allí nos dirigimos. Había unas jornadas gastronómicas de cocina de autor a cargo Ricardo Sotres, cocinero asturiano con una Estrella Michelin en 2015. Una delicia.

     

     

     

     

     

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