Blog 
Desde la azotea
RSS - Blog de patricio simó gisbert

El autor

Blog Desde la azotea - patricio simó gisbert

patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


Archivo

  • 21
    Septiembre
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    El oso de Cárcer

     

     

    La población valenciana de Cárcer ha sido noticia estos días porque un domador dejó a su oso atado a una farola y se fue al bar a tomar unas copas hasta que escampara la tormenta.

    Durante el tiempo que el oso permaneció atado a la farola, cayó una tromba de agua y granizo, sin que el animal pudiera resguardarse.

    Lo que pocos saben, es que ese oso fue contratado por una comparsa de Moros y Cristianos para que durante el desfile de las fiestas, el animal bailara y tocara la trompeta.

    El partido Animalista ha presentado una denuncia ante el Seprona y ha denunciado al Ayuntamiento de Cárcer, a la comparsa de Moros y Cristianos y al domador, por maltrato animal.

    Denuncia a la que me sumo.

    El uso de animales en espectáculos como circos, actos festivos, fiestas patronales, etcétera, donde son exhibidos para mofarse de ellos es de una crueldad atronadora.

    Normalmente se trata de animales que se encuentran en un estado lamentable, famélicos o enfermos.

    A todos nos viene a la memoria, el famoso domador de leones Ángel Cristo y el estado en que abandonó a sus animales.

    Algunas poblaciones como es el caso de Ontinyent han prohibido que durante los espectáculos circenses se exhiban animales.

    La duda que tengo es qué hacemos con todos los animales que hay en los circos: leones, tigres, osos, elefantes, caballos, etc., etc.

    ¿Los devolvemos a la selva de donde nunca debieron haber salido?. ¿Los mandamos a zoos o parques temáticos?

    El problema es que para muchos, el atractivo de los circos es, precisamente, la presencia de animales. Tampoco nadie se imagina un circo sin payasos o trapecistas.

    Resulta difícil pensar en un circo en el que no haya leones dentro de una jaula, enfrentándose fieramente al domador o elefantes subidos sobre un taburete haciendo malabarismo.

    Pero tampoco tengo ninguna duda de que hay que acabar con el maltrato animal en cualesquiera de sus formas.

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook