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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

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No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 18
    Abril
    2014

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    Fin de las ideologías: manda Bruselas

     

     
    Siempre hemos pensado, al menos, las personas ingenuas como yo, que no era lo mismo votar a un partido de derechas que a uno de izquierdas. Había diferencias programáticas e ideológicas entre uno y otro. Sin embargo, ahora las cosas han cambiado y no porque votar al PSOE sea idéntico que votar al PP, aunque en materia económica pocas diferencias hay como hemos podido comprobar en los diferentes gobiernos que ha habido en nuestra incipiente democracia, sino porque manda Bruselas y con ello se han acabado las ideologías. Todo, absolutamente todo se decide en Bruselas y, por supuesto, la política económica. Los mismos Presupuestos Generales del Estado han de contar con la aquiescencia de Bruselas antes de ser aprobados. Si las partidas del gasto social como educación, sanidad o pensiones son elevadas, les meten el hachazo porque hay que cumplir a rajatabla con el déficit público aunque con ello hayamos contribuido entre todos a que haya más desigualdad, más injusticia social y la diferencia entre pobres y ricos sea aún mayor.
    Los políticos han pasado a ser unos meros títeres que se mueven al dictado de lo que diga Europa en lugar de los representantes de los ciudadanos y de la soberanía popular a los que les hemos votado. Rubalcaba puede prometer ahora todo lo que quiera que tendrá que pasar por el aro como ya hiciera su antecesor José Luis Rodríguez Zapatero, que bastó una llamada de la Casa Blanca para ponerlo firme.
    Cada cuatro años votamos, pero es indiferente el partido que salga de las urnas. Es desalentador, pero es así.
    Da igual quien gane. Al final se hace lo que decida Bruselas. Si no cumples con el plan previsto te mandan a los hombres de negro y te dan una serie de pautas que, obligatoriamente, has de cumplir si no quieres ver a tu país intervenido o como ellos prefieren llamarlo rescatado.
    Cuando Hollande ganó en Francia y acabó con la era Sarkozy se abrió una pequeña esperanza en Europa de que algo podía empezar a cambiar. Era un revulsivo que la socialdemocracia estuviera de nuevo en Europa con un peso importante con un país como Francia a la cabeza que acabara con el dominio de la canciller Ángela Merkel.
    La desilusión con el mandatario francés es manifiesta como reconocen las encuestas y las últimas elecciones municipales, que le han obligado a remodelar su gobierno, tras el varapalo sufrido y a poner a un hombre duro al frente de las finanzas del país, que ya ha anunciado una batería de recortes sociales similar a la que ha llevado a cabo el presidente Rajoy en nuestro país.
    En Francia se da, además, la circunstancia añadida del auge que está experimentado la extrema derecha de Marine Le Pen como consecuencia de la crisis, el paro y del descontento generalizado hacia la clase política.
    Lamentablemente, este fenómeno se está extendiendo por toda Europa. Lo más grave es que no se están percatando de ello y los partidos antisistema van ganando terreno. Para combatir el alza de los extremismos necesitamos una Europa fuerte y cohesionada no sólo políticamente sino también socialmente. La tenemos?

     

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