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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

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No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 27
    Agosto
    2014

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    Fuset, siempre en el recuerdo

     

     

    He coincido este sábado con un antiguo amigo de Ontinyent durante una tira al plato en Vallada y le he preguntado por la situación en la que se encuentra actualmente el campo de tiro de Fuset.

    Hace muchos años que no subo a Fuset por una serie de problemas que tuve con la actual junta directiva, exactamente, son su secretario y decidí,  entonces, no volver a subir mientras continuara la misma directiva. Como todo sigue igual, es decir, continúan todos en sus cargos, pero no por méritos propios sino porque nadie quiere presentarse como presidente de la sociedad de Cazadores La Fontana, yo cumplo con mi promesa de no pisar aquello mientras no se renueve la actual junta directiva. Pero me temo que va a seguir muchos años, si no se presenta ningún candidato.

    Mi abuelo José Simó Marín fue el primer presidente que tuvo la citada sociedad de cazadores de Ontinyent. Desde entonces ha llovido mucho y no para bien.

    De las múltiples tiradas que se celebraban en Fuset con motivo de las fiestas de Moros y Cristianos sólo se mantiene una: la de recorridos de caza. El resto, es decir, skeet, foso, codorniz o pichón han desaparecido del calendario y hace ya mucho tiempo que no se celebran.

    Y pensar que allí llegaron a celebrarse importantes tiradas de pichón a brazo como el campeonato del Mundo o de Europa, en varias ocasiones, por cierto, y varios puntuables para el campeonato de España de recorridos de caza. Aquello ya es historia. Suerte, al menos, a los que tuvimos ocasión de conocerlo en su máximo apogeo.

    Hace ya algunos años que la Guardia Civil y más concretamente la intervención de armas de Xátiva obligó a vallar el campo de tiro por motivos de seguridad. Los recorridos de caza están situados en el monte y es imposible vallar aquello, ya que  el monte es público y es zona de caza.

    Me cuenta mi amigo Antonio Giménez que el Ayuntamiento que es propietario de los terrenos donde actualmente se encuentra el campo de tiro de Fuset quiere que los terrenos vuelvan a ser propiedad del consistorio municipal y cerrar definitivamente el campo. Como compensación a las inversiones realizadas, el Ayuntamiento ofrece trasladar las actuales instalaciones al Polígono de El Pla, a las afueras de Ontinyent. Si así fuera, sería una buena noticia para todos los aficionados al tiro al plato.

    Recuerdo con cierta nostalgia la de tardes que he pasado en Fuset tirando al plato. Había muy buen ambiente. Tiradores, pero también y sobre todo, buenos amigos como: Sancho, Insa, Calabuig padre e hijo, Montero, Castillo, Belda, Montés, Carotín, Guerola, Ximo Terol, Paco Morón, Revert y tantos otros. La lista es interminable.

    Fuset contaba con una de las mejores instalaciones de España. No había ni un solo campo de toda la geografía española que tuviera unas instalaciones como las del campo de tiro de Fuset. Podían practicarse todas las modalidades de tiro al plato: foso universal, skeet o recorridos de caza, además de la codorniz o el pichón a brazo.

    Las casetas de los recorridos estaban situadas en pleno monte. Era lo más parecido a cazar, pero esta vez con platos y no con animales. Había un recorrido de perdiz, pato, tordo, tórtola, conejo o liebre. Era fantástico tirar un recorrido, por ejemplo, de perdiz entre los pinos con esa dificultad añadida de tirar con obstáculos, en este caso, pinos de por medio. O tirar al conejo con el plato rulando por el suelo, simulando un conejo a la carrera.

    Todas las tardes como un reloj allí estaba yo dispuesto a mejorar y a aprender de esa afición que llevo arrastrando desde que tengo uso de razón y que me sigue acompañando todavía. Rara era la vez que no me dejaba ver por allí.

    Las meriendas eran memorables durante la época que llevaba el bar Ismael y su mujer. No he vuelto a tomar mejores bocadillos de blanco y negro que aquellos.

    Un especial recuerdo merece la figura de Curra. Alma mater del campo de tiro y una de las personas más buenas que he conocido y que lamentablemente nos dejó hace un par de años. Como también nos dejó el gran Paco Morón, que según me cuentan aguantó como un jabato el cáncer que padecía y hasta el último momento, ya casi sin fuerzas, subía a tirar al puerto de Albaida sus dos series de platos.

    Gente maravillosa como Curra, Ismael o Paco Morón a la que tuve la suerte de conocer y de compartir inolvidables jornadas de tiro con ellos. Lástima que ya no estén entre nosotros.

     

     

     

     

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