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Blog Desde la azotea - patricio simó gisbert

patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 07
    Julio
    2014

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    Este mediodía me encontraba tomando unos pinchos con mi pareja en el restaurante Monterrey de Ontinyent cuando nos ha llamado la atención como una joven  se dirigía en tono cariñoso a su abuelo y le llamada abuelito. Nada que ver con el lenguaje que utilizan los jóvenes de hoy en día. Una señora octogenaria de su misma edad ,salía de la cocina con una bandeja  repleta de platos y se disponía a servir una de las mesas que llenaba el local.

    Cuando nos disponíamos a pedir la cuenta, me he dirigido al hombre mayor para felicitarle, pensando que se trataba del dueño del bar. Me he presentado y cuando le he dicho mi nombre ha salido a colación Paduana.

    Juan Beneyto trabajó en varias secciones de Paduana como hilatura, telares o acabados, para terminar sus últimos años en la empresa como chófer.

    Nos ha contado con cierta añoranza como cambió la lanzadera por el volante.

    Estando trabajando en Paduana le surgió la posibilidad de arrendar el bar y lleva más de treinta años al frente del negocio, si bien es ahora el yerno quien lo atiende, pero él y su mujer siguen al pie del cañón.

    Me ha llamado poderosamente la atención el cariño y la emoción que sentía al hablar de Paduana. Le han saltado las lágrimas al recordar a mi tío José Simó. Emoción que comparto al cien por cien y que no sabría describir con palabras porque seguramente me faltarían adjetivos.

    No es la primera vez que me ocurre algo similar al hablar con antiguos trabajadores de Paduana con los que he coincidido en diferentes sitios y que han sentido la empresa como propia y que con el devenir de los años han visto como el negocio se venía abajo y han lamentado este final, que ninguno de nosotros deseaba.

    Para mí , como persona vinculada al negocio familiar es una satisfacción, que después de los años que han transcurrido desde  que vendimos la fábrica, todavía se siga recordando a Paduana como una empresa señera en el ámbito textil pero, sobre todo, el reconocimiento a las personas que lo hicieron posible como mi abuelo José Simó Marín que la fundó en el año 1919 o de mi padre Patricio Simó o mi tío José Simó Aynat ,que trataron de sacarla adelante en unos años muy complicados como fue la posguerra.

    Un reconocimiento que me llena de gozo por la parte que me corresponde y que agradezco enormemente. Gracias.

     

     

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