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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 18
    Diciembre
    2014

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    Lejos de los acuerdos que todos quisiéramos se impone la dialéc

    El rifirrafe al que nos tienen acostumbrados el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder de la oposición, Pedro Sánchez, en las sesiones  de control al gobierno, lejos de entusiasmar al ciudadano entran a formar parte del circo mediático en el que se ha convertido el parlamento de la Nación.

    Sin ningún ánimo de buscar acuerdos desde el minuto cero, ambos, presidente y aspirante, entran en el cuerpo a cuerpo, en el enfrentamiento personal, que podrá gustar mucho a sus señorías, pero que a los ciudadanos les trae al pairo quién ha ganado el debate.

    Al margen de la penosa oratoria de nuestros diputados, la dialéctica de la provocación se impone muchas veces al sentido común.

    Durante los tres años de legislatura del PP no se ha consensuado ni una sola ley. Ni por parte del Partido Popular que ha hecho valer su mayoría absoluta para aprobarlas, y no negociar absolutamente nada ni por parte de la oposición para consensuar ciertas leyes,  que afectan a asuntos de Estado, en los que por encima de las siglas o de las ideologías debería primar la gobernabilidad del país. Me refiero, obviamente, al modelo territorial, al terrorismo, a políticas de empleo, a la reforma de la Constitución o, por ejemplo, a medidas para salir de la crisis.

    Que el señor Rajoy le recuerde a Pedro Sánchez que el PSOE estaba mejor con Rubalcaba o que el líder socialista le acuse a este de ser el presidente más retrógrado de la democracia, sólo conduce a agriar el debate y a que el distanciamiento entre los políticos y la calle sea cada vez mayor. Y la calle somos todos.

     

     

     

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