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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 01
    Marzo
    2014

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    Mirando al cielo

     

     
    Los agricultores llevamos meses mirando al cielo para ver si cae alguna gota de agua y ni por esas. Ni rezando a Santa Bárbara de la que siempre nos acordamos cuando truena, pero en este caso, ni aún así.
    Llevamos unas semanas en las que llueve en casi toda España menos en el Mediterráneo.
    De persistir la sequía y si la primavera no acompaña es más que probable que muchos agricultores no recojan sus cosechas de cereal dando por perdida toda la inversión que han hecho en sus explotaciones agrícolas. Semilla, abono, gasoil y horas de trabajo perdidas.
    Desde el pasado mes de noviembre, al menos en Fontanars, no ha llovido. Hubo una nevada el día 23 y se recogieron a penas 15 litros por metro cuadrado. Para que la campaña de cereal fuera bien haría falta que lloviera alrededor de 100 litros por metro cuadrado.
    Pero aún así, y con estas inclemencias metereológicas, la tierra es muy agradecida y sin apenas llover empiezan a asomar en los campos de cultivo los primeros brotes verdes, estos sí que son de verdad, y no las milongas que cuenta el Gobierno, de trigo, avena o cereal. En condiciones normales, las espigas  o lo que será de ellas, deberían levantar un palmo de altura del suelo. Donde hay plaga de conejos ni eso.
    A escasos centímetros de tierra ya no hay sazón.
    Algunos campos empiezan a amarillear debido a la sequía.
    Con los datos y los números en la mano me sorprende, sin embargo, que haya poco barbecho y por el contrario, cada vez más superficies cultivables  que en modo alguno no son rentables para el agricultor.
    Yo mismo he decidido dejar de sembrar hasta que bajen los costes: abono, semilla, etcétera o suban los precios de las materias primas. En este negocio sólo ganan las empresas distribuidores con márgenes del 400 o del 500% e incluso superiores respecto al precio que pagan al agricultor.
    Las previsiones meteorológicas no son muy halagüeñas que digamos y no señalan agua en los próximos días. Así que habrá que esperar a que entre una borrasca por el mediterráneo.
    Pero la falta de agua no es sólo perniciosa para el cereal, también lo es para frutales, olivos, almendros o la propia viña, que dentro de unos meses, allá por el mes de mayo empieza la floración.
    El cambio climático está provocando que pasemos de grandes sequías a lluvias torrenciales. No hay término medio. La ciclogénesis explosiva, sólo el nombre ya asusta, que se ha vivido estos días en el norte de España con vientos huracanados de 140 km/h es un buen ejemplo de ello.
    Si como dicen, las ayudas que llegan de Bruselas desaparecen en un par de años, el campo lo va a tener muy difícil para sobrevivir.
    La agricultura es un sector esencial para la salida de la crisis, motor económico de la economía española y cuya aportación a la riqueza del país es muy significativa, que crea empleo y es sustento de muchas familias.

     

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