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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 28
    Marzo
    2014

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    No es justo

     

     
    Tras los graves altercados en la Marcha por la dignidad quisiera hacer un par de reflexiones.
    Los medios de comunicación y los periodistas deberíamos hacer algo de autocrítica en este sentido. Son muchos los periodistas que cuando van a cubrir una información, en este caso una manifestación están esperando que la policía cargue contra los manifestantes para hacer la fotografía de rigor que al día siguiente será, seguramente, portada. Si brota la sangre y además, es escabrosa mejor que mejor.
    Rara vez vemos imágenes de los violentos lanzando piedras contra los agentes, quemando contenedores, rompiendo escaparates, aporreando el furgón policial, lanzando cócteles molotov o dando patadas en el suelo a un policía y sin embargo, el obturador de nuestra cámara está listo para captar una carga policial o a ese policía que la emprende a porrazos a diestro y siniestro.
    La policía ha de soportar la mayoría de las ocasiones toda clase de provocaciones e insultos. Lo del pasado sábado en Madrid como reconocen muchos expertos en la materia no tiene parangón  por la dureza de los radicales, que a punto estuvieron de acabar con la vida de un policía al que le partieron el casco a patadas y le rompieron varios dientes.
    La espiral de violencia que cobran las manifestaciones es altamente preocupante. Da igual que sea para protestar contra los recortes o contra lo que a ustedes se les antoje, que este grupúsculo de radicales de extrema izquierda trata de reventar las manifestaciones infiltrándose en ellas y causando todo tipo de desordenes , como ha ocurrido de nuevo estos días en la Universidad Autónoma de Madrid.
    No sé si la solución como algunos apuntan es hacer responsables a los convocantes de la manifestación de lo que allí ocurra, poniendo personal de seguridad, o con medidas de otro orden que impidan que se hable de los violentos y no del lema de la manifestación, y lo que allí ha concitado a miles de ciudadanos venidos desde todos los puntos de España, pero desde luego, hay que parar este salvajismo que se desata en la calle por parte de los violentos y el estado de derecho tiene mecanismos suficientes para poder hacerlo.
    Es cierto, que en ocasiones la policía se ha excedido en su atribuciones y ha cometido excesos, pero no es menos cierto que tiene que responder a las agresiones y a la violencia callejera con contundencia.
     
    Los cuerpos de seguridad del Estado están para garantizar el orden público y evitar con todos los medios legales a su alcance que los violentos tomen la calle.
    La UIP, Unidad de Intervención Policial, es un cuerpo de élite de la Policía Nacional, cuyo prestigio es reconocido, entrenada para combatir la violencia callejera. Ese día la orden, no se sabe muy bien de quién con tanto inspector, subinspector y directores generales como hay fue 'aguantad'. Y lo hicieron estoicamente, aunque más de un agente pudo perder la vida por cumplir con esa disparatad consigna.
    Lo del sábado pasado de dejar a los agentes al albur de estos salvajes no se puede tolerar ni consentir. No sé lo que habrán dicho los miembros de la OSCE que estuvieron vigilando la manifestación, pero, seguramente, si la violencia se hubiera desatado por parte de los agentes seríamos portada en los medios de comunicación de medio mundo. No es justo.
     

     

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