Blog 
Desde la azotea
RSS - Blog de patricio sim贸 gisbert

El autor

Blog Desde la azotea - patricio sim贸 gisbert

patricio sim贸 gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opini贸n sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una 贸ptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguir茅 intent谩ndolo.


Archivo

  • 28
    Noviembre
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Nueva jornada de caza en La Mancha

    Hoy no me ha podido acompañar en mis andanzas cinegéticas, mi buen amigo  Pepe Sala que se encuentra a pocos días de ser intervenido quirúrgicamente. Desde aquí le deseamos lo mejor y una pronta recuperación.

    Si lo ha hecho en esta ocasión, Miguel Montesinos, que con sus dos podencas, Jana y Zorris, ha hecho las delicias de quien suscribe estas líneas.

    Dos podencas que cazan a la mano, no se alejan y aparte de entrar muy bien a los conejos  en zarzas y romeros también lo hacen estupendamente a las perdices.

    Los podencos, en general, tienen fama de ser ariscos y muy independientes. Jana y Zorris son todo lo contrario.

    Con algo más de cinco años, Jana está en plenas facultades  físicas como demostró cuando cobró una perdiz de ala, que la hizo correr un buen trecho hasta dar con ella.

    Tuvimos suerte con el tiempo. No llovió, a pesar de que amenazaba lluvia. El viento que soplaba de levante ayudaba a que las perdices aguantaran las muestras de los perros.

    Al llegar a la finca, Moisés ya nos tenía preparado el almuerzo. Huevos fritos y patatas al montón y embutido, aderezado con un buen vino manchego como mandan los cánones.

    Mano a mano y acompañados por el guarda de la finca, Miguel Ángel, pasamos una buena mañana tirando a las patirrojas.

    Moisés como siempre, puso a mi disposición dos bracas, que lo hicieron francamente bien, muestreando y cobrando estupendamente. Las perdices de ala son otro cantar.

    Yo comencé muy mal, errando perdices de manera incomprensible. Menos mal, que después no estuve tan fallón y poco a poco fui entrando en tiro. Nada más comenzar me tragué cinco de golpe seguidas. Por un momento pensé que iba a hacer pala.

    Miguel, pertrechado con su canana y su zurrón, iba completando el cupo de diez perdices que nos pusimos.

     

     

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook