Blog 
Desde la azotea
RSS - Blog de patricio simó gisbert

El autor

Blog Desde la azotea - patricio simó gisbert

patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


Archivo

  • 10
    Junio
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Temiendo lo peor

     

     

    No me gustaría que el título de este artículo fuera premonitorio de nada, y menos agorero, pero todos los veranos por estas fechas me echo a temblar. Este año más, si cabe, debido a la sequía. El monte de la umbría que se levanta  de modo espectacular en el valle de los Alforins es uno de los pocos parajes  frondosos de pinos, carrascas, romeros y esparto que todavía podemos disfrutar en la Comunidad Valenciana.

    Cuando pasan los meses de julio y agosto respiro tranquilo. Todos los años la misma cantinela.

    A pesar de contar con un cuartel permanente de bomberos y con los voluntarios que participan en las brigadas de prevención de incendios, el monte es una auténtica bomba de relojería. El asfixiante calor de estos últimos días, cuando aún no ha empezado el verano nos debería poner a todos en alerta máxima.

    Si se declarara un incendio  en este paraje, el daño que causaría no sólo a la flora sino también a la fauna sería devastador y de consecuencias irreversibles. Los expertos calculan que los bosques pueden tardar medio siglo en regenerarse.

    A la tragedia humana muchas veces se une la tragedia ecológica.

    La única manera de evitarlo es a través de una buena política de prevención. La política de recortes no es ajena a  la acuciante falta de recursos humanos y económicos. Cada vez se destina menos dinero a prevención y los recursos humanos y económicos  destinados a tal fin  son insuficientes.

    El monte está sucio y nadie lo limpia. Los cortafuegos idem de idem. Las orillas de las carreteras no se limpian cuando toca y ahora nos encontramos con una alta densidad de vegetación seca que puede provocar una catástrofe. Sólo cuando es irreversible nos acordamos de lo que podríamos haber hecho y no hicimos con los recursos, que muchas veces dilapidamos asfaltando carreteras de caminos que nadie transita o rehabilitando hornos de cal.

    No es tanto una cuestión de falta de medios como de una buena gestión de los recursos públicos.

    Con el dinero que este año van a recaudar los Ayuntamientos por el IBI, tras la revisión catastral de hace unos años, a pesar de la caída del boom inmobiliario, que hace que las viviendas en lugar de valer menos valgan más, y por la de cientos de impuestos que nos cobran bien estaría destinar alguna partida a prevención y menos a reducir déficits.

    Más vigilancia y más presencia en los montes son hoy más necesarias que nunca.

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook