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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

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No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 27
    Agosto
    2014

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    Un año agrícola difícil

     

     

    Debido a la sequía, la campaña vitivinícola se va a adelantar este año al menos un mes. En esta apreciación parecen coincidir todos los expertos, que destacan el año especialmente seco y caluroso, con escasas por no decir nulas precipitaciones durante la primavera y el verano.

    También en la merma de la producción que podría rondar el 40%, incluso más, según zonas.

    Estos datos contrastan con la campaña anterior, que batió todos los récords, tanto en kilos como en calidad, con más de 50 millones de hectólitros, de los cuales, más del 60% correspondieron a Castilla La Mancha.

    Precisamente, ese exceso de kilos está penalizando esta campaña con precios a la baja.

    ¿Por qué?. Hay un exceso de existencias de vino en las bodegas que no encuentran comprador o sí lo hacen es a unos precios ruinosos. La solución es bajar precios para dar salida a todo ese stock de vinos que hay en las bodegas o bien la otra alternativa es la destilación, que tampoco beneficia al agricultor sino todo lo contrario porque le penaliza al pagarle menos por sus cosechas. Al agricultor lo que le beneficia es que le paguen su producto, en este caso la uva, al mejor precio posible, pero no por debajo de los costes de producción sin ni siquiera cubrir gastos como lamentablemente muchas veces ocurre.

    Por eso se hace mucho hincapié en que es el sector quien se tiene que regular. No podemos reclamar ayudas a Bruselas cuando el problema es nuestro.

    El goteo en muchas explotaciones agrícolas que antes estaban en secano y la reconversión del viñedo de vaso a espaldera, unido a variedades más productivas ha hecho que las producción por hectárea se multiplique exponencialmente, llegando a obtener rendimientos por encima de los veinte mil kilos por hectárea. Una auténtica locura que termina pasando factura.

    Debemos producir lo que somos capaces de vender.

    Porque si malo es no llegar tan malo es pasarse.

     

     

     

     

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