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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

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No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 03
    Diciembre
    2014

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    ¿Y por qué no un pacto PP-PSOE?

    La dirigente del PP y presidenta de Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal, ha tenido que matizar unas declaraciones suyas en las que dejaba entrever un posible gobierno de coalición PP-PSOE en las próximas elecciones generales.

    A renglón seguido ha sido el PSOE quien ha dicho hasta tres veces No a ese hipotético pacto entre las dos formaciones.

    Sin embargo, otros dirigentes socialistas como Alfonso Guerra o Felipe González sí han visto con buenos ojos, ese acuerdo entre ambos partidos para formar una gran coalición al estilo de la que hay en Alemania en estos momentos entre democristianos y socialdemócratas, a pesar de la mayoría de Angela Merkel, que no necesitaría de ningún acuerdo para gobernar en solitario.

    Sin embargo, en España cuando se plantea un pacto de esa naturaleza, enseguida aparecen las voces críticas que lo rechazan, incluso antes de sentarse a hablar. Sólo por el hecho de las siglas.

    No es nada desdeñable, al menos, desde mi punto de vista, plantear algo así. No es ninguna traición a los votantes como se ha dicho. Traicionar a los votantes, en todo caso, es llegar con un programa electoral a la Moncloa y luego no cumplirlo, amparándose en la herencia recibida. O guardar en un cajón la reforma de la ley del Aborto.

    Si se confirman las encuestas, Podemos sería la primara fuerza política, seguida del PP y del PSOE. Los partidos o las formaciones nacionalistas como ERC o Bildu, mejoran considerablemente en número de escaños.

    Para frenar el independentismo radical que va a salir de las urnas en las próximas elecciones generales de 2015, una buena forma de hacerlo sería a través de un gran pacto entre los grandes partidos constitucionalistas como son el PP y el PSOE. También para garantizar la estabilidad parlamentaria.

    El voto de ambas formaciones representa casi el 90% del Parlamento. La próxima legislatura no va a ser así. La atomización, sobre todo en el ala más radical lo va a hacer casi ingobernable, siendo necesarios acuerdos puntuales para poder agotar la legislatura.

    Si no se dan esos acuerdos entre PP y PSOE se darán entre otras fuerzas políticas. Y descartadas las mayorías absolutas, todo apunta en esa dirección.

     La fragmentación política que se barrunta en un horizonte no muy lejano dificultará la gobernabilidad del país y la salida de la crisis. Mal asunto.

     

     

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