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patricio simó gisbert

Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Sobre este blog de Nacional

No pretendo en absoluto sentar dogma de nada sino sencillamente dar mi opinión sobre lo que va ocurriendo en el mundo, desde una óptica muy personal y a ser posible amena. Si lo consigo: estupendo; si no, seguiré intentándolo.


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  • 03
    Marzo
    2014

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    Yo no vi el debate sobre el estado de la nación. Ustedes me perdonen

     

    No he visto el debate sobre el estado de la nación, pero me temo que no me he perdido nada nuevo porque siempre es más de los mismo y muchos ciudadanos estamos ya cansados de tanta demagogia.
    Lo que siempre he echado en falta en este tipo de debates y en cualquier sesión parlamentaria es que no se llegue a acuerdos entre los dos grandes partidos, que prevalezcan los interese particulares frente a los colectivos. Hay temas de Estado que requieren consenso.
    El partido del gobierno, sea del signo que sea, se dedica a ensalzar sus triunfos, edulcorando las estadísticas, que ya se sabe que los números son muy sufridos y caben cientos de interpretaciones posibles para contentar a todos y habla de lo que le conviene. Soslayando temas y cuestiones de interés como las referidas a la educación o la sanidad, pero ese día no tocaba hablar de ello, como si el asunto en cuestión no fuera importante, directamente se omite y se habla de lo bien que va la economía, del déficit público o de la prima de riesgo.
    Hablan de lo que les interesa, pensando en términos electorales. Hay cientos de problemas que preocupan a los ciudadanos y qué mejor sitio que el Parlamento para debatirlos, tratarlos y darles solución.
    Por su parte, la oposición se dedica a criticar todo lo que ha hecho el gobierno, bueno o malo, aunque muchas de las cosas que critica, las hayan hecho ellos igualmente cuando gobernaban. Por ejemplo, la actuación de la Guardia Civil, tan criticada, para evitar que entren subsaharianos por la frontera de Ceuta y Melilla, siendo ministro del interior el propio Rubalcaba.
    El resto de los grupos se dedica a hostigar al gobierno, dando donde más duele: políticas sociales. Y ahí la verdad es que lo tienen muy fácil con tanto recorte como ha habido en educación y sanidad y con leyes tan polémicas como la Ley de Seguridad Ciudadana, más propia de otros tiempos y que ha sido tumbada por un Tribunal Europeo y la ley del aborto del señor Gallardón, empecinado en que las mujeres que se lo puedan pagar aborten en Londres y las que no, lo hagan en clínicas semiclandestinas, igual que ocurría en España hace cuarenta años cuando abortar era un delito y muchas mujeres morían  en estas clínicas cuando se les practicaba un aborto.
    Al día siguiente del debate, la prensa ya está publicando cuál de los dos candidatos ha ganado el debate, como si a alguien le importase eso, supongo que sólo a los políticos, sin pararse a pensar que casi siempre perdemos los mismos: los ciudadanos.

     

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