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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 27
    Enero
    2011

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    Ahora se acuerdan que la prioridad, también para las CCV, era el “corredor Mediterráneo”

    A la gente que a primeros de la década de los 90, empezó a creer y trabajar por una nueva reordenación del territorio valenciano, desde el proyecto de las Comarcas Centrales Valencianas, CCV, que tuvo su plasmación política en la constitución del Consorcio CCV, cuando el siglo XX daba sus últimos balbuceos, el asunto de la semana pasada en Bruselas, les ha debido dejar perplejos, por muy curados que anden respecto a estos pasmos. Nada menos que una ecléctica comisión, encabezada por el, hasta hace dos días descreído en este tema viario, presidente de la Generalitat, F. Camps, que ahora sacudido por los estertores de la crisis, y porque obviamente poderosa es la voz de doña empresarial, aunque ello implique, eso si, con la sonrisa cariacontecida que le caracteriza, que el mandatario del PP ha tenido que reconocer públicamente que, por fin, ha visto esta luz. De ahí el sarao que se montó, con el fin de reivindicar una aspiración del siglo pasado. Y se fueron a escenificarla en el foro donde se lidian morlacos de la jaez del “corredor Mediterráneo”. Camps empujado por la representación empresarial valenciana y catalana, ha tenido que tragarse saliva, prejuicios y demagogia para terminar abrazando el irrefutable termino político-económico, el que se otorga “al eje viario y económico entre Barcelona y Valencia, y por extensión una línea más amplia, de Perpiñan a Alacant o Múrcia”.

    De ahí la sorpresa en quienes desde las CCV apostaban, con datos y rigor, por priorizar la comunicación en el arco, mediante la gratuidad de la A7 o la potenciación de la vía férrea, con el resto de Europa, hacia donde poder enviar los productos que se cocían por las CCV, ya fueran juguetes, zapatos, textiles o mercancía agrícola. A ese respecto en las hemerotecas, los ejemplares de Crónica o Levante EMV, que llegó a publicar semanalmente un suplemento dedicado a las CCV, nos hablan de los infructuosos intentos, proclamas o movilizaciones a favor de reabrir la estación de mercaderías de Ontinyent, con la mirada puesta en Europa, en una época de gran fuerza exportadora, pero también de una conexión con la A7, como puerta de salida de la Vall d’Albaida, o la gratuidad de dicha autopista, por lo que suponía de agravio, la comunicación de peaje con Barcelona, frente a la gratuidad con Madrid. Además, el susodicho corredor, facilita el acercamiento y el tránsito de visitantes al turismo de playa o al naciente de interior. El estupor es máximo ahora, cuando el grifo de los fondos europeos, tan pródigos en la década de los 90, se ha cerrado. Para mas INRI, las últimas oportunidades de mojar de las arcas europeas se esfumaron, fue precisamente cuando el gobierno de Aznar decapitó ante la CE dicho proyecto, vital para el conjunto de los valencianos. Por el contrario el PP de los enredadores Zaplana y Camps se empecinó en mirar hacía Madrid. Así que a buenas horas mangas verdes, las del Molt imputado Camps.

    Tan tardía concienciación político-económica, respecto a la reivindicación infraestructural del CM, es de una gravedad máxima, porque si se hubiese acometido cuando tocaba, muchas de las empresas ontinyentinas y valencianas en general, hubiesen tenido un colchón para que el batacazo de la crisis acaeciese mas liviano. Pero no, había que unir radialmente Valencia con el ombligo de España (y con la condescendencia socialista), antes que dar paso, como proclama el programa Terra (CE), “a nuevos enfoques de ordenación territorial basados en objetivos comunes de desarrollo...la cooperación interregional puede crear sinergias y aumentar la complementariedad entre territorios...”. En el pecado está la penitencia, la que sufrimos todos.

     

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