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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 02
    Abril
    2015

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    Valencia Comarcas

    AQUELLAS PASCUAS DE LOS AÑOS SESENTA

    Desde la Pascua de mitad de los sesenta hasta la segunda edición del Festival Diània que celebra Ontinyent, los días previos, como una forma diferente, en el contexto de hábitos sociales evolucionados,  de entender el puente festivo de la llamada Semana Santa, ha llovido y se han sucedido todas las lunas posibles. Y es que medio siglo da para mucho.

    Los adolescentes ontinyentins de aquella década prodigiosa,  los 60, se afanaban por estrenar en dichas fechas un vaquero Lewis y una camisa a cuadros o a rayas, mientras el calzado irremediablemente eran unas deportivas. La música era en tocadiscos a pilas, mayormente. El soporte eran singles o EP’s de cuatro canciones. Los discos sonaban hasta rallarse.  Aunque aquel año ganó Eurovisión, y se escuchó en bastantes emisoras de radio el "Poupée de cire, poupée de son", interpretado por la francesita France Gall, los que de verdad se escuchaban eran nombres españoles como "Borracho" de Los Brincos, "Si yo tuviera una escoba" de Los Sirex, o "Esos ojitos negros" del Dúo Dinámico. Pero quienes hicieron el agosto aquel año fue un dúo que hasta tuvo relación familiar con Ontinyent, Johnny y Charlie, procedentes del norte de Europa, que pusieron a bailar a los más jóvenes del país con "La Yenka". Aunque el himno de aquella sobrevenida modernez juvenil, en medio de la rancia dictadura de Franco, lo puso la canción "chica ye-yé", interpretado para el cine, de forma contagiosa,   por Conchita Velasco. Aunque el pop inglés ya se hacía notar, debido a la beatlemanía, en aquellos tocadiscos portátiles que poseía toda pandilla que se preciara, en sus salidas a los parajes de la ciudad, Santa Ana, les Aigues o el Pou Clar, no faltabang los discos del pop francés o italiano. Uno de ellos fue "Aline" del francés Cristophe. O aquel himno del "agarrao" de Adamo, “mis manos en tu cintura” que cantó y grabó en castellano. Mientras que el italiano Gianni Morandi estremecía a la sensiblería con “no soy digno de ti”.  Triunfó en San Remo y después en todo el mundo el romántico Jimmy Fontana y su "Il mondo", que llegó a cantar y grabar en catalán, como se puede escuchar en You Tube.

    Las pascuas de las décadas sucesivas, hasta llegar al momento actual, han venido marcadas por la irrupción y consolidación del vehículo privado, la eclosión de les “casetes” ontinyentines y los apartamento de playa, sin olvidar la creciente afición a viajar en esta época del año.

    Sin embargo Hay tradiciones, ligadas al comer, porque ya se sabe que culturalmente no hay festividad que no tenga su especialidad gastronómica, y “la mona de pascua, cuya antigüedad los catalanes sitúan en el siglo XV , no es ninguna excepción. Se come con longaniza seca, sobrasada o salchicha, pero sobre todo con uno o varios huevos duros. Lo  que ha dado lugar a que aún se cante, como paso previo a romperle la cáscara al huevo sobre la frente de alguien próximo, “Ací em pica, ací en cou i ací et trenque l' ou!”. El sabor dulce de la mona de Pascua  se remonta al tiempo de los árabes; su nombre procede precisamente del árabe "munna", que significa "provisión de la boca".

    Y es que la Pascua, también en decadencia, ha tenido a lo largo de los tiempos sus canciones populares, que eran cantadas de generación en generación. Una de esas canciones pascueras  era “La tarara” y “Ai xúmbala”. Y como no sus juegos  como el sambori, la trompa, a mi derecha, el pañuelo", y muchos otros juegos que hoy ante los móviles 4G, tablets, etc., apenas si son gratos recuerdos entre los que peinan canas.

     

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