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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 15
    Mayo
    2011

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    CAMBALACHE VALENCIANO

     CAMBALACHE VALENCIANO

     

    Según la RAE, la palabra “cambalache” significa “(en relación a cambiar) trueque, considerado con desprecio, jactancia, satisfacción... Pero también dice: “trueque hecho con afán de ganancia”.

    Dicho aserto, cambalache, da nombre  a un tango que, al haber cumplido ya su 75 aniversario, figura como una de las composiciones mas versioneadas del género, por diferentes interpretes, la mayoría de primera línea de popularidad,. a lo largo del tiempo desde su creación.

    ¿Y que tiene que ver el tango argentino “cambalache”, compuesto por Enrique Santos Discépolo en 1934 para la película “El alma del bandoneón”, estrenada en 1935, que inicialmente fue interpretado por Ernesto Famá, con este País Valenciano actual, cuyo pecado original parece haber nacido con su actual denominación: la Comunitat Valenciana.

    Evidentemente, en esencia, la relación, que separa la letra del tango del proceloso rufianismo político valenciano actual, está separado por un tiempo de tres cuartos de siglo que, a la postre, resulta irrelevante, sino fuera porque la magnitud del lance judicial protagonizado por la cúpula del PP valenciano.

     

    “Cambalache” nació como una canción de denuncia en su letra. Su andadura iría paralela al caso Gürtel, en lo que respecta a prohibiciones a cargo del poder. Si aquí ha imperado la censura y las prohibiciones en los medios controlados o en la orbita del poder valenciano que ostenta el PP, el tango “cambalache” también corrió similar suerte, durante todos los golpes de estado que se sucedieron desde su aparición, en Argentina. Han cambiado las formas de la censura o la manipulación, mas sutil en el asunto Gürtel, al ser usada como una arma de poder evolucionada, mientras las prohibiciones, de las asonadas militares sudamericanas, eran mas primitivas y toscas. Pero el fondo es igual de tenebroso en los dos casos.

     

    La contemporánea corrupción valenciana, perpetrada y  en beneficio de afines, “si mes no”, de las principales estrellas del firmamento del PP valenciano, con una impunidad asombrosa, que a lo sumo que ha trascendido todo el asunto, pese a la gravedad delictiva, al menos por ahora, es a la imputación. Dicha trama penal, inauditamente, y pese a cimentarse en una perversión de los valores democráticos, en el ámbito social valenciano, parece gozar de una insultante amnistía, ¿o es que dicha sociedad está anestesiada?, y por ende gira sobre un universo kafkiano. En la era de internet toda la información, sobre la corrupción del PP valenciano, está contenida y actualizada en el Blog: http://corrupciovalenciana.blogspot.com/, pero desgraciadamente para la nutrición informativa de la mayoría de los valencianos, sigue siendo un plato de minorías. Y así nos va la digestión, eructando sapos.

    La lectura pormenorizada  de la letra del tango “Cambalache” está trufado de reflejos identitarios, en los que ha devenido la despojada, por el PP, identidad de los valencianos, donde las aves carroñeras del firmamento popular se han ensañado de todo el territorio. Comienza con una evidencia: “Que siempre ha habido chorros,

    maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, barones y dublés”. A la vista de la indulgencia electoral que, cual maldición bíblica, auguran las encuestas, habrá que convenir que si el “siglo veinte es un despliegue de maldá insolente”, la consecuencia es ese “Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseaos”. Aunque una de las mejores definiciones que se lleva entre los Camps, sus amiguitos del alma y demás pijos pedritos, se encuentra en “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro generoso o estafador...¡Todo es igual!, ¡Nada es mejor!. Lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao”. Eso si en el tango a las personas y las cosas se las designa por su nombre, sin subterfugios como, “regalos”, “comisiones”, etc., es decir “Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón”.

    La falta de ética y moral publica de esa nómina de imputados que, en su mayoría, jalonan las listas electorales del PP valenciano, tienen la horma de su zapato en esta exclamación: “¡Que falta de respeto, qué atropello a la razón!, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón... Mezclao con Stravisky va Don Bosco y La Mignon, Don Chicho y Napoleón”. Si el humorista Eugenio aún viviera, refiriéndose a los de Camps, muy bien podría espetar “saben aquell que diu...”: “El que no llora no mama y el que no afana es un gil”.  Y si pensamos acerca de lo que acontece por estos pagos, en relación a esa aciagada, mas que ciega, balanza de los tribunales de justicia, habrá que convenir, con el tango, “Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley”.

    Todo lo evocado sigue sucediendo en el siglo XXI en un antiguo territorio que, como vaticinó Joan Fuster, al no ser de izquierdas, no es, ni se llama, País Valencià.

     

     

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