Blog 
El Blog de Josep Antoni
RSS - Blog de josep antoni mollà soriano

El autor

Blog El Blog de Josep Antoni - josep antoni mollà soriano

josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


Archivo

  • 08
    Noviembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    CASAS QUE SE CAEN: LA CAUSA Y EL EFECTO

     El pasado sábado este diario publicaba un revelador reportaje: “Ontinyent abandona sus orígenes”, en el que diversos representantes vecinales exponían sus denuncias, acerca de la ruina que amenazan muchas viviendas antiguas, la suciedad o los peligros de diversa índole que se vislumbran.

    El urbanismo, como cualquier otra manifestación social de las gentes de un pueblo, no es casual, obedece a la idiosincrasia, o sea a la cultura de una población. Y la ontinyentina no ha sido una excepción. Hace medio siglo empezó el desarrollo o siembra, según como se mire, aunque moderado, de la denominada cultura de “les casetes”, cuyos frutos se recogen ahora, tal y como queda constatado.

    Paradójicamente el fenómeno de “les casetes”, unas seis mil en todo el término municipal, alcanzó su cenit a mitad de la pasada década, cuando el gobierno municipal, presidido primero con el nacionalista Rafael Portero y después con el socialista Manuel Reguart, decidieron poner fin a la ley de hechos consumados. Aplicando para ello la legislación autonómica, con el fin de empezar a ordenar urbanisticamente el término. Las paralizaciones de chalets subsiguientes, despertó individualismos y egoísmos durmientes entre los afectados. La beligerancia y descalificación hacia el osado gobierno que intentaba aplicar la ley, no se hizo esperar. El asunto se politizó y el PP se sumó a una inaudita y vergonzante cruzada. Tal y como se vio cuando, en el cuatrienio 2007-2011, el PP estuvo gobernando. Evidenciando que no es lo mismo predicar que dar trigo. ¿Y que queda hoy de aquellas batallitas?, un sinnúmero de chalets en venta en las inmobiliarias. Obviamente la opulencia y autosuficiencia, inyectada por una floreciente industria textil, y sus derivados económicos, propició que, llevados por esa sicología de nuevos ricos, o al menos aspirantes a serlo, no fueron pocos los ontinyentins que en vez de restaurar  y rehabilitar las viviendas de sus ante pasados, enclavadas en los barrios antiguos de la ciudad, emigrasen mayoritariamente de unos barrios cuyo prestigio social iba a menos.

    Tampoco a nivel institucional Ontinyent tuvo suerte, ya que la llegada de un ayuntamiento democrático no supo, o no quiso, hacerle frente a la moda de “les casetes”. Resultó más cómodo sumarse a la corriente imperante que intentar regular el caos. La Oficina Técnica municipal, dirigida por el clan de Xàtiva, miraba mas por los propios intereses que no por los generales. De ahí que sus técnicos con hacer pasar por el aro al político de turno ya tenían bastante. En vez de cumplir con su papel de custodios, de la excelencia urbana, y de alumbrar ideas que armonizaran la ciudad, se dedicaron a lo suyo.

    El resultado de tantas décadas de abandonar el concepto de ciudad, tan ausente , generalmente, entre los gobiernos ontinyentins se masca ahora al pasear las fantasmagóricas calles de la Vila o el Poble Nou, donde las viviendas que aún restan habitadas, lo son en gran número por población emigrante, y en base a los bajos o simbólicos alquileres.

    Dichos barrios originarios de la ciudad perdieron el tren del tiempo, cuando los millonarios planes de rehabilitación urbanisetica, eran relegados una vez, y otra también, por los competentes gobiernos de la Generalitat. Por eso que ahora el gobierno municipal de Jorge Rodríguez anuncie que destina 50.000  euros para rehabilitar viviendas en la parte antigua, no pasa de ser un parche, que apenas alterara la faz antigua ontinyentina, que sin remedio seguirá cayendo a pedazos.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook