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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 15
    Febrero
    2013

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    CASETES, GARZÓN Y KAFKA

     En este país, donde la impunidad y la laxitud de la justicia, ante la infracción de ciertos políticos, ha derivado en un atroz descrédito de la misma,  en base a inopinados acontecimientos que se vienen divulgando, día a día, en los medios de comunicación, sorprende una imputación contra ex ediles ontinyentins que, con los respetos debidos a la autoridad judicial que firmó tal aserto, evoca a una justicia kafkiana y frívola, con un antecedente perplejo. Máxime en estos días, tras saltar el caso Bárcenas, como fue la acusación, por parte de los presuntos delincuentes y la  posterior condena contra el juez Garzón, por ser riguroso en la aplicación de sus atribuciones, mientras esos presuntos delincuentes, que fueron imputados por dicho juez, siguen sin pasar por el banquillo.

    Dicho caso guarda un cierto paralelismo con el que inicialmente acontecerá, y se vera, el próximo 18 de febrero en el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Ontinyent, donde han sido citados para declarar el ex alcalde socialista de Ontinyent, Manuel Reguart y los ex concejales del BLOC, Rafael Portero, José Manuel Torró y Joan Cambra, como consecuencia de haber sido imputados “por un presunto delito de prevaricación, tráfico de influencias y arbitrariedades”, en  el asunto de las construcciones irregulares en el diseminado de Ontinyent, una actuación de la que se podrá discrepar en la pericia de su ejecución, pero nunca en la honestidad y buena fe política de los representantes ontinyentins a la hora de ejercer su cometido.

    Casualmente la denuncia, contra unas medidas lícitas, reguladoras y socialmente convenientes, provienen de transgresores de la legalidad, los representantes de la Associació per la Defensa de les Casetes, quienes amparándose en el sin fin de grietas de la legislación, intentan pervertir el asunto, pasando de reos a verdugos, y mostrando un agravio falaz, digno de  figurar en elucubraciones literarias de signo kafkiano

    Otra paradoja es que la fuerza de la historia lo ha prescrito ya. Al haber se pasado de una época primaveral, en la que en el diseminado ontinyentí floreció, mayormente, un inaudito plantel de viviendas en B, gracias al botín extra oficial que, unos y otros, iban acumulando, a otro ciclo crepuscular, a caballo de los desahucios,  el galopante desempleo o la creciente emigración joven.

    Les casetes son el fruto de esa época, son el marco donde se plasmó el dinero “negro”. El que durante décadas de prosperidad, nutrió y corrió paralelo a las aguas subterráneas.

    Esas viviendas y forma de vida son las que le han impreso, en el adn ontinyentí, un carácter individualista y otras anomalías que, en un nuevo tiempo como el actual, descubre su verdadera carta de naturaleza.

    Con todo, la sentencia que resulte de este caso, puede retratar, con efectos boomerang, la salud, actualización y, en definitiva, las cualidades salomónicas de y en quines están depositas, aún, pocas de las esperanzas que quedan de un sistema democrático corrupto.

    No cabe olvidar que la denuncia que Adeca presentó en julio de 2010, contra los mentados ediles de Ontinyent, “por las paralizaciones en 2005 de casitas construidas sin licencia en el diseminado”, fue precedida por una campaña de difamaciones, calumnias y hostilidades, contra el gobierno democrático, ahora imputado, que decidió poner coto a tanta trasgresión. Uno de los promotores de aquella campaña fue Rafael Gil, fallecido ahora hace casi un año. Ellos le hicieron, literalmente, la campaña electoral al PP de L. Insa, hasta el extremo de alcanzar el PP la alcaldía en 2007. Por eso no es de extrañar que el Bigotes, como figura entre las denuncias del caso Gúrtel, acudiera solicito a un campo abonado como era Ontinyent, en la campaña municipal de aquel año, al acto que se celebró en el hotel Kazar a hacer caja (obviamente en negro). 

     

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