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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 08
    Julio
    2012

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    ¿CUAL NOS VA A CAER AHORA?

     Vaya días de palos de ciego que le vienen dando por todas partes a la Vall d’Albaida, representada por la Mancomunitat de Municipis. Una de las de mayor “desficaci” es la que ofrecía la semana pasada el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, quién anunciaba que el Gobierno prevé suprimir las 1.432 mancomunidades al completo”, encomendando sus funciones a las diputaciones, lo cual significa literalmente que este cargo público no se entera y retrata su incapacidad para ostentar el cargo que ocupa. Al menos así se puede reputar tal disparate en base a la historia y al cometido que desempeña una mancomunidad como la valldalbaidina. Primeramente se supone que las mancomunidades, para el caso de las valencianas, dependen desde su constitución del gobierno de la Generalitat, con lo que nos encontramos ante un ninguneo autonómico, mientras que su máximo representante, el president Alberto Fabra, hace “mutis por el foro” a dicho desatino. Tal vez por que así, de un plumazo, les resuelven la asignatura pendiente de la comarcalización que, indirectamente, venían a ejercer las mancomunidades.

    Además el anuncio carece de base  razonable y suena a centralista y traicionero, al aprovechas la crítica coyuntura actual, con el personal con los brazos caídos y entonando el “virgencita que me quede como estoy”. Beteta demuestra unas ansias por perpetuar una institución obsoleta y deslegitimada democráticamente, como es la diputación. Asimismo las diputaciones frente a las mancomunidades no resisten la prueba del algodón, ya que mientras las instituciones provinciales fomentan el “besamanos”, como se ha denunciado desde la oposición, cuando no la arbitrariedad, con una estructura y sueldos ruinosos, la de la Vall, por el contrario, puede presumir de no tener ningún político apesebrado, como si sucede en exceso en las diputaciones. Igualmente está el curso de su financiación, que en el caso de esta Mancomunitat se sustenta básicamente de las cuotas de los municipios que la integran, aunque algún miembro, como Albaida, actúe de garbanzo negro desequilibrando su frágil economía. Asimismo las señas de la Mancomunitat son de un calado imbatible, como el proyecto Trébol, los programas contra la drogo-dependencia o los de índole cultural, como el premio de literatura erótica o la mostra de Titelles, además de una pila de servicios y convocatorias comarcales genuinas, que la convierten en insustituible ante la mas pintada de las diputaciones. Y si a todo ello añadimos que la Mancomunitat fue el primer organismo que hizo los deberes, en materia de basuras, al poner en práctica el PIR97 de la Generalitat, referido a los   residuos sólidos urbanos, al aprobar en 2001 el Pla de Minimització. El mismo que estos días viene siendo zarandeado, a modo de castigo, mediante el megaproyecto del Consorci, donde se quiere embutir a la Vall con calzador, con el velado ánimo de favorecer los intereses económicos de empresas como FCC. Obviamente los ayuntamientos de esta comarca ya han empezado a asomar  sus discrepancias y rebeldías, y de momento el servicio, como hace mas de una década, lo seguirá realizando la empresa Recisa, ya que desde la Mancomunitat se ha hecho oídos sordos a los requerimientos del Consorcio, al no reconocérsele su competencia.

    Y como “ a gos flac puses amb ell”, tenemos que la famélica línea de tren, Xàtiva-Alcoi, que transita gran parte de la Vall, y por ende une cuatro comarcas centrales de interior, recibía una sentencia capital, procedente del Ministerio de Fomento, en el sentido de sustituir el tren por un autobús. Y mientras, a mayor perplejidad, la millonaria estación de tren de Albaida sigue construyéndose.

     

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