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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 19
    Febrero
    2016

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    Valencia Comarcas

    DE EDUCACIÓN Y DE ONTINYENT

    La enseñanza, la educción y, sobre todo, el continente, o sea los centros educativos, en Ontinyent comienzan a florecer, en piedra, es decir en edificios donde se cultiva el saber, y esa es una muy buena señal. La piedra más reciente es de la semana pasada, cuando, al unísono, la Diputación, el ayuntamiento de Ontinyent y la UV, manos a la obra,  acordaban invertir “1’1 millones de euros en infraestructuras deportivas y universitarias en la ciudad”. Políticamente, ese asunto le ha sido mostrado a la ciudadanía como  “un paso esencial para seguir creciendo como a una ciudad universitaria y deportiva”.

    Una nueva, especialmente reparadora, desde el punto de vista histórico, es la que plasma en su tesis doctoral Joan J. Torró, quién sentenciaba, en la entrevista que ofrecía está edición el pasado sábado: “En 200 años la preocupación por la enseñanza pública ha sido limitada en Ontinyent”. J. J. Torró, más allá de las 450 páginas de su tesis, ha hecho acopio y deja un legado que solo el paso del tiempo alcanzara a tasar su valor. Pero es que además, Torró que ha sido “el primero en defender su tesis doctoral en el campus de la UV en Ontinyent“, tiene una probada trayectoria como “defensor de la vida académica que genera la Universitat”. Amén de su preocupación por los “valores“.

    La tesis “Educació i societat a Ontinyent (1800-1975)”, se detiene precisamente el año de la muerte del dictador Franco y del nacimiento del germen de la actual democracia. Lo que no es óbice para que Torró nos advierta que “No serà fins a la dècada dels anys 1960 quan s’inicia un procés de canvi important en l’activitat econòmica d’Ontinyent, repercutint en l’àmbit escolar.”. Veníamos de unos días y un tiempo circunspecto a una “práctica docente, donde  el día a día de las escuelas, evidencia un discurso educativo centrado en el libreo en la memoria, donde la actividad principal de la práctica docente gira alrededor del maestro“. Era una docencia alejada del modernismo republicano de un F. Ferrer i Guardia, y más próxima a ese retrato cantado que inmortalizo el alcoiano Ovidi Montllor en “L'escola de Ribera”:  “La pregunta era Qui és?/ La resposta era Déu./ La Consigna era Pàtria./ La resposta aixecar el braç./ La classe era a les nou./ El mestre era a les deu./ El wàter era al fons./ La merda era a l'entrada./…La regla era per la mà… Más que una canción era una radiografía escolar.

    En consecuencia, en el impagable trabajo de Torró, tampoco se recogen los sucesivos planes de enseñanza que han imperado en la democracia, ni la pedagogía de vanguardia y modernidad que predicaron en la Europa que empezaba en los Pirineos,  los Jean Piaget, Montessori o F. Saussure.

    Si la mentada tesis se centra precisamente en la educación primaria se debe a que la ciudad careció de centros de enseñanza superior hasta 1970, si exceptuamos, claro está, el Colegio religioso de la Concepción, que impartía bachillerato elemental y superior, al menos durante la larga noche del franquismo. Para colmo este colegio que, según los más viejos del lugar, se construyó altruistamente con el trabajo de muchos ontinyentins, para que en él pudiesen estudiar los niños de la ciudad, terminó convirtiéndose en un colegio de élite, durante el franquismo. No en balde era un internado que acogía alumnos de padres pudientes de toda España. Los alumnos externos (brigadas IV y V) procedían de las familias más acomodadas de Ontinyent. O también los pocos que por sus buenas calificaciones obtenían una beca escolar. El resto o se iban a Albaida a estudiar bachillerato o a partir de 1970 empezaron en el nuevo Instituto de L’Estació. Los escarceos y despegue de Ontinyent como sede Universitaria son recientes, de los últimos lustros. Y se enmarcan como pasos hacia el futuro.

     

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