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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 24
    Junio
    2011

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    DERECHAS E IZQUIERDAS

    Tras los resultados electorales del 22M se ha suscitado un mas que interesante debate que conviene someter a los focos del ágora público, con el fin de aclarar y terciar en el panorama político, en lo que toca a los partidos, caso de Ontinyent.

    Frente a la prepotencia y engañifas subsiguientes esgrimidas por la alcaldesa en funciones, Lina Insa, perdedora de la mayoría absoluta, circunstancia “sine quanum” que le permitió gobernar a   sus anchas  durante todo el cuatrienio anterior, y que tras el escrutinio electoral, del pasado mes, abogaba por seguir empuñando la vara de mando, haciendo una lectura perversa de los votos emitidos, ya que no llegó a recibir ni el 40% del sufragio, para la marca PP. Pero eso si ha hecho blandir la coherencia y la traición como antídotos para “no arrimar el hombro” en un nuevo gobierno que no empuñasen la batuta directora. Pese a que estratégicamente contaba con ventaja, en relación a la ley Hont, pues representaba a todo el espectro que va del centro a la extrema derecha. Es decir que los votantes de sensibilidades políticas como las desaparecidas UCD, UV, Fuerza Nueva y demás opciones residuales,  de lo que a “grosso modo” se denomina derechas. Estas referencias políticas, ahora, tienen en el PP su casa común, donde, visto lo visto, prima la ideología del poderío patrimonial. Por tanto anteponen al debate y la confrontación de ideas, de sana praxis democrática, el ordeno y mando, la idolatración del líder, de ahí que alguno coja el rábano por las hojas y se jacte públicamente de “superman”, pero también, y eso democráticamente es peor, marcándose como objetivo primordial el poder por el poder, que como decía una voz clarividente, si el poder corrompe, el absoluto, que asola estas tierras, corrompe absolutamente. Desde esa perspectiva democrática cabe congratularse por lo acontecido en Ontinyent y algunos municipios de la comarca.

    Mientras tanto, diferencialmente, los partidos denominados de izquierdas se resisten a la absorción, en todo su espectro. Apostando por la autonomía opcional, pese a los puntos coincidentes, abogan por la pluralidad, con un marcado sentido de los valores democráticos. Es precisamente en esa pluralidad, la de los partidos progresistas, que miran hacía las bases ideológicas de raíz izquierdista, donde los voceros y los “agitprop” que giran en la órbita de la piña del PP tratan de meter sus cuñas, con el fin de dinamitarlos. Un caso manifiesto e inapelable fue la satanización peyorativa a los “tripartitos”, o  el menoscabo tachandolos de “lios”. Pese a que como experimentaron en su piel hosteleros, comerciantes y tantos otros ontinyentins, con el “absolutismo” posterior del PP les fue mucho peor.

    Pero, ¡ay!, pese a lo antedicho, hay partidos  que (unos mas que otros, y el que este limpio de culpa que tire la primera piedra) a veces, y pese a su identidad progresista, coquetean, desde la ambigüedad, buscando una esencia neutra, incolora e inodora, para regodeo del PP, que siembra desencanto y, en consonancia con el movimiento del 15M, indignación. La que sienten muchos votantes que elucubran su voto, cuando optan por un partido progresista, allegado a su posición conceptual del momento. Independientemente que por su tamaño prospectivo tenga posibilidades de ser mayoritario o no. Porque, al fin y al cabo, sabe que es una alternativa firme a la única derecha, la del PP. Evidentemente que  a posteriori ese partido progresista juegue a la vaguedad, al menos inicial, caso de Compromís de Ontinyent, o, lo que es peor, decante su apoyo de gobierno, por activa o por pasiva, “tan si val”, al PP, como va a acontecer con IU en Extremadura o tergiversó Compromís en cinco municipios de la Safor, significa, como  apunta Insa en vaivenes de esta jaez, una “traición”.

    Lo que equivale a  un fraude injustificable ante los votantes progresistas. Porque si cargos o militantes inclinan las basculas contra natura, y no ven las diferencias entre un gobierno de derechas o uno progresista, es señal inequívoca de que el discurso de la confusión del PP, aventando el latiguillo de que “todos los partidos son iguales”, a la postre ha calado en la médula del pensamiento de muchas gentes. Después vienen los encajes de bolillos, esgrimiéndose razones que son en realidad  derivaciones viscerales, deslegitimadoras democráticas del sujeto usurpador y adulterador de las esencias políticas.

     

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