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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 01
    Marzo
    2013

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    -Desalia’13, una noche de playa en Punta Cana -CUANDO EL RON COPULA CON LA MÚSICA “LIGHT”

     Singularidades del planeta. En un paraje paradisíaco de la playa de Cabeza de Toro, en la costa de Punta Cana, ese paraíso de rissorts y hoteles, especialmente sobredimensionados para epatar a turistas ávidos de olimpos, donde los Julio Iglesias y demás fauna de celebridades mundiales gozan de reserva india acorazada a prueba de mirones, libre de impuestos, para despegar o aterrizar con aeronaves, pues justo allí, cuando la cálida noche sabatina del 23 de febrero había cubierto de sombras el lugar, tuvo lugar la sexta edición Desalia, la de 2013.

    Explicar en una crónica aquella movida resulta prolífico. Y aunque uno no vivió los aquelarres medievales, se barrunta que tanto cuerpo juvenil pululando entre sombras en technicolor, estaban lejos de proyectar imágenes goyescas. Lo que no quita que se sintiesen brujos y brujas, embebidas de los jugos destilados que se exprimen de la caña de azúcar. Y todo con ánimo de copular con las deidades que desfilaron sobre un escenario iluminado a base de luces computerizadas.

    Este encuentro de personal contó con la presencia de unas 5000 gentes, en argot del lugar. Procedían de todas partes, entre ellos centenares de españoles vinculados a la comercialización del ron Barceló, así como una amplia comitiva de valencianos roneros liderada por Juan Carlos. Iban, todos, ataviadas de linos y toda suerte de vestidos frescos diseñados inexorablemente en blanco. Las pieles bronceadas abarcaban todos los matices del pantone en ese color. El combustible, para rodar toda aquella noche sobre tan blanca arena, se servia en unos botes de plástico, con hielo y ron de la marca organizadora del evento, el dominicano Barceló. Otros lo tomaban mezclado con cola.

    Lo cierto es que en aquel paraíso terrenal, adscrito orgánicamente a la Republica Dominicana, solo es posible en un país que se rige por la desigualdad. La que posibilita un alto índice de paro y unos salarios de risa. Por eso la empresa organizadora de Desalia pudo permitirse una vasta nómina de asalariados que, difícilmente cobrarían mas de 10 euros, en una jornada que empezó, mayormente, cuando caía el sol, y echó el telón cuando el sol ya proyectaba sus haces de luz sobre las mansas aguas caribeñas.

    El acceso al lugar ceremonial,  incluía un acercamiento primario a través de una numerosa flota de guaguitas, y un posterior desfile por una senda arbórea y arenosa, no apta para disminuidos y otros tikis miquis de los países europeos.

    Uno de los principales periódicos de la isla, Listin Diario, titulaba así la noticia del acontecimiento: “Desalia: el deslumbrante show en playa del Este. La sexta edición combina música electrónica y tecnología”.

    Este diario decía: “la música electrónica pudo, además de escucharse, también verse. Y es que los efectos visuales utilizados en esta oportunidad exhibieron elementos impresionantes como rayos láser, luces e imágenes virtuales”

    Y aunque el cronista tilda la noche de “aventura musical”, lo cierto es que el programa de DJ’s, encabezado por Calvin Harris, “haciendo bailar al público en esta discoteca al aire libre”, no pasa de ser música “light”, por darle un apelativo sonoro. Una lástima con la de sonidos actuales que fluye el país dominicano, a partir del merengue y la bachata, como son el reggaetón y muy especialmente el dembow. Pero no, los clichés se impusieron a una forma única de promocionar las músicas que se generan en la isla, en el contexto global. Un error que la organización de ron Barceló debería meditar, en pro de la música dominicana, marginada para una ocasión tan propicia..

     

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