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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 08
    Septiembre
    2015

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    Valencia Comarcas

    EFECTOS DEL BOTELLÓN

    Aunque el tema ha sido silenciado, o sino no ha suscitado la menor atención de los medios, lo cierto es que, a falta de su reconocimiento oficial, cobra verisimilitud los informes que apuntan que, entre el jueves y el sábado de la semana de las fiestas ontinyentinas de moros y cristianos, habrían sido atendidos siete jóvenes, en el servicio de urgencia del hospital, por comas etílicos.

    Esa alerta, unida a los numerosos vómitos que se detectaron en zonas como el parque de la Glorieta, dibujan un panorama nada alentador, desde muchos puntos de vista, y sobre el cual, el gobierno que preside Jorge Rodríguez, deberá, más pronto que tarde, tomar cartas en este asunto.

    Así se detecta, entre el sector de la hostelería, un malestar generalizado. Ya que lejos de hacer el agosto en las citadas fiestas, dicen sobrevivir a duras penas. Pues mientras se ven obligados a cumplir, a rajatabla, toda la normativa concerniente al sector, horarios, salubridad, calidad, etc., contemplan la pasmosa pasividad y tolerancia existente, ante una emergente competencia que, tachan, de desleal. Especialmente en el seno de las comparsas, con sus chiringuitos durante las fiestas, eximidos o tolerados en muchos deberes o normativas, al  parecer de algunos hosteleros. Además algunas de esas voces denuncian que el llamado “botellón” está extendiendo su “taca” de edad, y ya no solo lo practican jóvenes menores de 20 años, sino también 30 o 40 años. Aunque el pasado mes de julio entro en vigor la denostada ley mordaza, que contempla y sanciona duramente muchos de los excesos que se observan en Ontinyent, y su aplicación ofrece pocas garantías democráticas, también es cierto que el problema que acecha a esta ciudad, el botellón, en otras como Alcoi apenas es perceptible.

    ADIOS AL ÚLTIMO ESLABÓN DE LA FAMILIA NADAL Esta semana mucha gente de Ontinyent despedía a un hombre, Joan Barberá,  cuya estela no dejaba indiferente a nadie. Ensalzado por unos y denostado por otros, de su larga vida se puede realizar una biografía extensa. De la cual daba cuenta este diario. Su fervor por el patrimonio local o general, que ya, en la década de los 50, le llevó a ser marcado por la represión franquista, con motivo de publicar en la revista Destino una carta,  en ella denunciaba la venta que se venía haciendo, de edificios y obras de arte procedentes del patrimonio nacional, a otros países, a cargo de personal de la dictadura de Franco.

    Pero donde Barberá puso todo su ardor, infructuosamente sea dicho de paso, fue en el cumplimiento testamentario de su tía María Nadal. Ejerciendo de “garganta profunda” en un periódico local, donde a lo largo de muchas semanas aparecieron publicados todos los pormenores ligados a la millonaria herencia Nadal. No en balde se ufanaba de poseer una copia del testamento de su tía, lo que le llevo, tras la muerte del obispo ontinyentí Teodoro Úbeda, albacea del mismo, a realizar múltiples pesquisas que aumentaron su indignación ante la cúspide eclesiástica valenciana. Las razones le sobraban para ello. Toda vez que Ontinyent, que debía recibir de la herencia cerca de 24 millones de euros, repartidos en tres conceptos, a la postre el arzobispado de Valencia los volatizó, sin explicación alguna. Aún colea, como recordaba Barberá, en los últimos tiempos, que una de las pocas migajas que dio el arzobispado de Valencia a Ontinyent, sobre 300.000 euros, se destino a una reforma de la casa abadía de la iglesia de Santa María, dotándola con jacuzzi y otras comodidades domésticas, de las que está disfrutando su actual titular, quién se supone debía reivindicar para su parroquia el legado de tan benefactora creyente. 

     

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