Blog 
El Blog de Josep Antoni
RSS - Blog de josep antoni mollà soriano

El autor

Blog El Blog de Josep Antoni - josep antoni mollà soriano

josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


Archivo

  • 05
    Abril
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    EL PALAU DE LAS VANIDADES

    Por el hilo de algunos conciertos musicales se puede llegar al ovillo de la radiografía de lo que acontece en en este País, Valenciano para los demócratas convencidos.

    Los extremos sintomáticos se podían pulsar el jueves y sábado de la semana pasada en ámbitos escénicos diferenciados, como son el palau de la ópera Reina Sofía de valencia y el parking de sala Gomis de Ontinyent. El cordón umbilical entre ambas citas atañe a conceptos antagónicos: insolidaridad y solidaridad.

    Formalmente el Palau de les Arts acogía la nueva representación de la ópera “Simón Boccanegra” de Verdi, con Plácido Domingo adaptando el papel estelar. Hasta aquí todo normal. Los reparos emergen, mayormente, del contenedor y de su concurrencia. Si porque en este mundo globalizado,,, para el caso autonómico, todo anda ligado. Y el Paalau diseñado por Santiago Calatrava, aquí y ahora, resulta un monumento obsceno e insolidario para la mayoría de valencianos (y ahí empiezan sus conexiones con lo que aconteció en Ontinyent), quedando al marge las pifias que acechan ese objeto del despilfarro público. Máxime cuando sus usuarios, debido a los altos peajes de acceso son, salvadas honrosas excepciones, la jet aristocrática que acude a estos eventos excluyentes para encontrarse en su salsa social. Pero esta minoría de valencianos-as, ataviados de bisones y joyas caras, ignora, o no que es peor, que estas celebraciones de ocio de santificación cultural, son debidas a unos temerarios gobernantes, cuando no pérfidos, que al perpetrar la construcción de esta suerte de edificios contenedores, han destapado, dejando a la intemperie necesidades primarias de una gran mayoría de valencianos. Para colmo, vemos como ilustraba un informe ejemplificado,  correspondiente al año  2011,por el que el Palau de les Arts cerró 2011 con unas pérdidas de 7,5 millones de euros, según el informe anual del Síndic de Comptes, a lo que cabía sumar un patrimonio neto negativo de cerca 22 millones de euros. Otro dato de oprobio y escándalo decía que le fueron concedidas subvenciones, en dicho año, que se presupuestaron “en la Ley de Presupuestos de la Generalitat en 17,5 millones de euros y finalmente ascendieron a 16,6 millones”.

    De ese monumento a la insolidaridad con la generalidad de valencianos se deriva que, en el susodicho Palau de Valencia, como contrapunto, o como una consecuencia, tenemos la manifestación, coronada con un amplio ramillete de actuaciones solidarias musicales que se vieron y escucharon el pasado sábado en Ontinyent, también al  anochecer, pero sin techo y con el gélido aire reinante en la calle, como clima de ambiente.

    Allí confluyeron, como los ríos en la mar, dos millares de personas, de todas las edades y situaciones, dispuestas, desde la solidad que iluminaba el encuentro, a reivindicar obviedades que gobernantes perversos maquinan contra el alimento cognoscitivo de muchos chavales ontinyentinos. La proclama que asistía a los organizadores no ofrecía dudas: “defensa d’una escola pública, digna i en valencià”. Tras el resumen de la oratoria, irrumpió la música adherida a la convocatoria: A. Valor, H. Mas, Atzukak, etc.

    Al final, como poniéndole la guinda, uno de los jóvenes grupos musicales que cantaron en aquel concierto múltiple, evocó, en tono reivindicativo, la Valencia de Vicent Andrés Estellés, con una ingenuidad y ansiedad bucólica de la historia, propias de un cuento naïf y utópico. Y es que los excesos destemplados y sin afinar en los palaus y otros desvaríos valencianos, de los gobiernos del PP, han aflorado solidaridades como las referidas, que exigen ser afinadas por la justicia y la razón social.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook