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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

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En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 05
    Agosto
    2011

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    EL PP DE LINA INSA EN LA ENCRUCIJADA

     La elección del socialista Jorge Rodríguez como nuevo alcalde de Ontinyent o la reciente dimisión del presidente F. Camps, como consecuencia de su imputación emanada del caso Gürtel, debe marcar el principio del fin, de forma incontestable, de la peor etapa democrática vivida en Ontinyent, desde su recuperación en 1979. La cual ha tenido como protagonista, siempre girando entorno a su exacerbado ego, a la popular Lina Insa Rico.

    Todo comenzó a partir de una moción de censura legal en 2001. Sin embargo aquel trámite dejaría unas secuelas profundas en la líder del PP ontinyentí, Lina Insa, que marcaría su deriva posterior. Haciendo confluir en su persona, en su aciaga carrera hacía la nada, toda clase de sentimientos y actuaciones negativas de la ciudadanía, que han tenido unas consecuencias nefastas para la población ontinyentina. Y lo que es peor, sus raíces nutridas de malsano resentimiento permanecen erguidas, si nos atenemos al discurso que realizó Insa en la constitución de la nueva corporación municipal.

    Pero como ahora toca mirar hacia delante y pasar página, con el fin de aunar esfuerzos que saquen del pozo al que las circunstancias han abocado a la sociedad ontinyentina, cabe apuntar algunas obviedades. La primera es que L. Insa debería escuchar ese clamor popular que se percibe en la calles de la ciudad y, por dignidad que deje de largar sobre ridículas reconquistas a lo Don Pelayo, que recoja sus bártulos en un hatillo y, siguiendo el camino de vuelta a las aulas, como presumiblemente ya está  andando, retome la estimable profesión que abandonó ahora hace 16 años (para pasar a lactarse de la teta pública). Esa será una acción loable, la de pisar tierra y bajarse de la torre irreal en la que ha estado viviendo, de tan nefasto resultado para el ontinyentí.

    Una decisión que, sin ninguna duda, hará felices a casi todos, si exceptuamos a quienes han estado cebándose de su pesebre. Quién mas lo celebrará, paradójicamente, será esa vasta militancia del  PP que lleva lustros sin reconocerse en la versión ontinyentina de dichas siglas. Y es que el dilema del PP ontinyentí actual se sitúa en una encrucijada. Ya que frente al tsunami nacional del PP el 22M, en Ontinyent experimentó un retroceso determinante. Máxime cuando no aprovechó, ni siquiera, la machacona propaganda”goobeliana” que practicó y desplegó, desde el primer día que gobernó.

    Por tanto, amortizada L. Insa como abanderada imposible del grupo PP, compete que brote una nueva dirección, que aglutine la diversidad de sensibilidades políticas que coexisten, en un “tutum revolutum”, en el seno de la marca PP local,  caso de los ex UCD, UV,  AP, FN, etc. Es hora de consensos y de tender puentes, con nombres emergentes como Pilar Albert, Rafael Micó y, porque no, el excesivamente  secundario hasta ahora Filiberto Tortosa. Dando un paso al frente, y tomando las riendas de una agrupación largamente secuestrada, que la renueven. Eso sí con todas las garantías democráticas posibles, imprimiéndole un talante al PP ontinyentí de probada madurez, paralela a la que exhibe la derecha francesa, inglesa o alemana. La ciudadanía ontinyentina afín debe dejar de estar huérfana, respecto a un partido conservador serio y eficaz. En consecuencia Ontinyent precisa de un PP, apelando al sentido común, convertido en un partido que se sume a las otras fuerzas políticas, en la ardua búsqueda para nutrir y reivindicar los intereses públicos. Y aquí y ahora, y lo saben muy bien, las competencias de toda índole que atañen a la ciudad son, mayormente, del gobierno autonómico. Por ello ante la afrenta general que la Generalitat del PP le han inflingido a Ontinyent, seria un revulsivo oxigenado que estos realicen alguna suerte de rebelión contra los manirotos  reyezuelos del partido.

     

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