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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

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En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 26
    Mayo
    2014

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    EL PPREMI COMO SÍNTOMA DE LA CRISIS CULTURAL

     

    En silencio, con complicidad temeraria y sin atisbos de sensibilidad cultural, por parte del conjunto de consellers de la Mancomunitat valldalbaidina, ha tenido lugar la perpetración de un injustificado desatino, al ensañarse con el Premi de Literatura Eròtica, uno de los estandartes que prestigiaban al ente comarcal, el cual ha sido objeto de una amputación, la de su periodicidad anual, relegándolo a bianual como un subterfugio para su posterior exterminio..  
    Ante tamaño desvarío se han alzado voces como la del ex presidente de la Mancomunitat, y unos de los promotores del Premi, Vicent Moreno, abogando por la imperiosa continuidad del certamen literario, con sobrada exposición de razones, o Carme Pinyana, desde la Universitat Jaume I, apelando  a su esencia de referente único, el cual ya cuenta con 20 ediciones, pero que inopinadamente se ve abocado a esa extraña maniobra de mandarlo a la periodicidad bianual, la cual ofrece todos los visos de querérsela finiquitar.
    Y es que a estas alturas, ante un presupuesto tan modesto como el destinado al Premi, blandir la argucia justificadora de la crisis económica, es un atropello insostenible.
    Ante dicho ataque de menoscabo cultural, las palabras que destilaba en este diario, el ex ministro de cultura y escritor, César Antonio Molina, cobran toda su esplendorosa significación, respecto a lo que acontece en la Vall, “Los políticos deberían ser ejemplares y presumir de cultura”. Obviamente muestra su antagónica reflexión, al ponerles el dedo en el ojo, socialistas incluidos, cuando dice “vivimos en una especie de Edad Media  baja, en una desertización cultural”.
    No es casual  que al frente de las áreas de cultura de la Mancomunitat o del ayuntamiento que ostenta la capitalidad comarcal, Ontinyent, figuren personas como el actual alcalde de l’Olleria, José Vidal,  que recientemente ha regresado a su referencia original, el PP o el socialista J. A. Oviedo Calabuig. Ambos tienen en común su anestesia e insensibilidad cultural, como han evidenciado al no decir ni mu, cuando se ha dicho de podar el certamen literario. Pero su negatividad va más allá, y se traduce en la falta de iniciativas dinamizadoras. Su papel, el de estos gestores políticos, se limita a presidir actos o eventos con marchamo cultural, a salir en la foto y a pronunciar manidas palabras protocolarias, que en ningún modo nada tienen que ver con la implicación y el fomento de la cultura.
    No es gratuita la reflexión que Molina hace acerca de las difíciles e históricas relaciones entre el mundo político y el cultural. No hay que olvidar que si el cuerpo humano precisa para su sustento y desarrollo de nutrientes depositados en la gastronomía, la mente  está obligada a alimentar su estomago con una rica y variada carta cultural y educativa.
    Ante el lúgubre panorama cultural que se divisa, la crisis económica  resulta, comparativamente, menor. Ya que en vez de subir e incentivar el listón cultural, asistimos a un temerario desguace que nos puede abocar a la peor de las crisis.
    Que desde la Mancomunitat se esgrima, para justificar esa suerte de linchamiento que se ha decretado sobre el Premi de Literatura Eròtica comarcal, el recurso de la “crisis económica”, cuando de haber existido sensibilidad y concienciación, aunque fuera recurriendo a patrocinadores y colaboradores, se hubiese salvado con holgura su periodicidad, denota y retrata la catadura cultural de los actuales dirigentes del ente comarcal. Y es que como bien es sabido de donde no hay, nada se puede sacar.

     

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