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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 22
    Julio
    2017

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    Valencia Comarcas

    EL VALOR DE FUTURO DE RECUPERAR LA MEMORIA HISTÓRICA.

    Que Ontinyent recupere su segundo refugio antiaéreo, y de paso aproveche ese referente para lanzar una ruta de la memoria, es una de las decisiones que sin menoscabo a nadie, más ensalza la labor del gobierno que preside el alcalde y presidente de la diputación, Jorge Rodríguez. La recuperación del refugio antiaéreo, entre la muralla de la Vila y el espacio de la antigua fábrica de Tortosa y Delgado, de cuyo acto inaugural daba cumplida información Levante EMV, trasciende la finalidad de “desarrollar su aprovechamiento turístico y cultural”. Ya que significa un eslabón de enganche con el presente y el futuro. Al menos visto desde un contexto de la historia próxima. No hay que olvidar que aunque  Ontinyent, durante la guerra civil del 36, no sufrió directamente ningún bombardeo, sí que es verdad que los aviones con bombas que descargaron cruentamente en la cercana Xàtiva, de forma indiscriminada, en un acto de terror que permanece impune, a cargo de la aviación fascista. La barbarie se saldó con unos 150 muertos y muchos heridos. Algunos de los cuales fueron ingresados y atendidos en el hospital militar ontinyentí, hoy colegio de la Concepción.

    La muerte del que fue primer alcalde ontinyentí del franquismo, Luís Mompó Delgado  de Molina, de la cual este mes se han cumplido 10 años, cuando tenía 97 años, nos sirve de pretexto para rememorar la entrevista que publicó, acerca de su vida, la revista Crònica, en febrero de 1997. La cual fue realizada por el historiador ontinyentí Josep Gandía y quién suscribe este artículo. Y lo primero que llama la atención, al revisar aquellas declaraciones, es la memoria “light” que, casi medio siglo después de los hechos, L. Mompó en calidad de máximo representante de los golpistas, tenía. Lo que demuestra, como hemos leído o visto en numerosas películas, la tendencia de muchas personas a borrar de la memoria los hechos más atroces y despiadados de sus vidas. Así Mompó, llevado por su religiosidad radical, aplicó durante casi una década un riguroso nacional-catolicismo, equiparable en muchos extremos a los talibanes actuales, aconteciendo durante su mandato el simulacro de juicio y posterior fusilamiento de 13 ontinyentins republicanos. De aquella época, en la ante dicha entrevista, solo “recordaba” aspectos básicamente anecdóticos. Caso de la exigencia que le hizo el confesor de Franco, Francisco Ferrer, para que le trajera unos kilos de “pastissets de Mora”, en el asunto de conseguir para Ontinyent “un racionamiento especial, como pueblo industrial”. Era la condición para aceptar interceder ante el dictador. Con todo resulta democráticamente horroroso contemplar la naturalidad con la que L. Mompó recibió, de un comandante militar, su nombramiento como alcalde (mayo de 1939): “A partir de este momento queda usted nombrado alcalde de Ontinyent…con las atribuciones de nombrar a las personas que quiera como concejales”.

    Por tanto el aludido refugio antiaéreo, o el también recuperado de la calle del Regall, así como una aula-museo de la II República, en el edificio histórico del colegio Luis Vives, constituyen muestras de rigor con las que, las generaciones actuales y futuras, pueden visionar y conocer con veracidad un pasado que, por dignidad, no puede borrarse de la memoria colectiva. A esta recuperación se suman las exhumaciones de ontinyentins, en los cementerios de Ontinyent y Paterna. Amén de una bibliografía creciente, a apoyar institucionalmente, fruto de muchas horas de investigación. Como son el libro de Antonio Calzado “Entre la nit i el marasme. La Vall d’Albaida 1939-1952”, o “Segunda República y Guerra Civil: La Vall d’Albaida, 1931 – 1939”. O también los cada día más imprescindibles: “República i guerra: els papers inèdits de la revolució”, de Josep Gandia Calabuig, “Mort i repressió a Ontinyent (1936-1944)” de Guillem Llin, etc.

     

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