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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 31
    Agosto
    2014

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    FIESTAS POCO RENTABLES PARA LA CAJA

     Aunque “l’aixabegó” (día de asueto) era oficialmente para Ontinyent solo el martes, en la práctica ese descanso que marca el final de sus fiestas, podría decirse que se ha extendido al resto de la semana, a la vista de la baja intensidad general que se detecta.

    Tras el exceso de dinamismo, desfogue, desinhibición y vanidades varias que vive la ciudad, llegó la antesala del enquistamiento invernal  en el que se sume la vida por estos lares. En estas horas de balances, todo ha sido del color del cristal con que se mira.  A nivel oficial el de cristal se llama miles de visitantes, aunque a los escépticos no nos cuadren las cifras, las de ese total de 180.000 visitantes, desglosados, habitualmente con generosidad. Que si 4.000 para  el concierto de Malú, 15.000 para el Mercat Medieval, que si 3.500 en la Montecarlo y así, hasta completar la oferta de actividades programadas por el ayuntamiento, como complemento a los actos de las fiestas de Moros y Cristianos ontinyentinas. Lo que en conjunto, según datos contables de la Policía Local (cuyo método científico o acientífico de contabilización no se ha hecho público), supone un incremento de un 6% en relación a 2013. Como novedad cabe celebrar el Vila Music, y como consolidación alternativa el Meruts Festival. Además, en el haber, figura el lograr recobrar viejos laureles, caso del escenario popular de estas fiestas que es  el recinto de la Glorieta.
    Desde otras atalayas, y a falta de datos de rigor, se echa de menos que el gran esfuerzo económico que representan estas fiestas, realizado tanto desde la parte privada como por la pública, al final no  se traduzca en ingresos económicos, derivados de ser un eventual foco turístico para la ciudad, que atañe a sectores como el comercio y la hostelería.

    Destellos derivados de las pasadas fiestas han sido la sensible disminución de festeros, unos 500 según algunas fuentes, lo que como contrapartida ha redundado en que “l’entrada” haya sido la más corta registrada en las últimas décadas. Un signo que ya se advirtió en el desfile de “l’alardo”, y eso que la participación de la mujer, que este año alcanzaba su 25 aniversario de la irrupción en el global de las fiestas, que si no la fiesta hubiese estado en puertas de su extinción. Otro apunte a resaltar es la participación, en torno a una docena, de la colonia de inmigrantes chinos. Una eventualidad integradora que no se observa en la de la población de origen árabe, pese a ser más numerosa y superar los 500 en el censo municipal.

     Con todo la foto que publicaba este diario del acto procesional de la “baixada del Cristo”, presidida por unas menguantes fuerzas vivas, evidencia diversas realidades, desde lo obsoleta que es la participación presidencialista de autoridades democráticas, en un estado laico, y el desapego que jueces y otros cuerpos integrantes de las dictatoriales “fuerzas vivas” están adoptando por su cuenta.

    EL PODER DE LA IGLESIA SIGUE AHÍ. Aunque oficialmente no concurre a ninguna elección democrática como organización social, el poder de la Iglesia Católica, lejos de decrecer ofrece todos los síntomas de permanencia, ya sea manteniendo en fechas de honor dos actos religiosos de las fiestas, que poco tienen que ver con el pensamiento de las gentes que, hace siglo y medio, iniciaron las fiestas con unas prerrogativas religiosas. Para colmo y como  postre amargo para muchos ontinyentins, las designaciones de cal y arena que hacía el nuevo Papa, los cuales “a tots els valencians alcança”. Pues enviaba al arzobispo Osoro a Madrid, sin haber resuelto, desde un punto de vista de justicia divina y universal, el misterio ontinyentí de la herencia Nadal, y nos endosaba al oscuro inquisidor Cañizares. Que Dios nos pille confesados.

     

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