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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 29
    Marzo
    2013

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    IGLESIA Y HÁBITOS A REVISAR

     Volvemos a las andadas, por si había dudas de que nos habíamos ido. Digo de la escenografia procesional del nacional-catolicismo. Acontece, aunque no se sabe a cuenta de que, pese a formar parte de un Estado aconfesional constitucionalmente, pese a las largas tres décadas de democracia, un año tras año, vemos con estupefacción como los gobernantes democráticos, caso de Ontinyent, cuando llegan festividades religiosas, que exteriorizan sus creencias en las tradicionales procesiones, las autoridades civiles, las de cuerpos armados y, a veces, hasta las judiciales, participan en ellas con la mayor ostentación posible, es decir presidiéndolas en su calidad de representantes democráticos. Toda una perversión, cuando su presencia, como creyentes, si es el caso, debería ser humilde, entremezclados con los demás devotos, sin ocupar ningún peldaño superior.

    La imagen que últimamente se repite, al menos en los actos procesionales ligados a las fiestas mas populares, como son, en el caso de Ontinyent, las de Moros y Cristianos o de la Purísima, son el vivo retrato de los iconos de una época histórica de infausto recuerdo para los demócratas, como eran el yugo y las flechas, el cara al sol, el “usted no sabe con quién esta hablando”, el diario hablado, el “hable en cristiano” y tantos otros que el Jorge Rodríguez de ahora y los anteriores batles se empeñan en perpetuar con temeraria persistencia, mediante su contumaz presencia.

    La crisis actual nos ha abocado irremediablemente a un nuevo tiempo histórico. En consonancia los privilegios de la iglesia católica también deberían desaparecer o revisarse, también en lo económico, caso de los bienes patrimoniales que atesora, que en  el caso ontinyentí no son mancos precisamente, y que, el gobierno municipal actual, emulando a algún que otro municipio nacional, debería ser de los pioneros en aplicar el impuesto del IBI allá donde se pueda, y solicitar al gobierno central el finalice las obsoletas exenciones impositivas que la ampara.

    Los colegios religiosos, de hondo calado en la ciudad, deberían abandonar su condición de paraísos impositivos. Es una asignatura democráticamente pendiente a la que ningún político, inauditamente, ha osado hincarle el diente. Pero el nuevo tiempo, sin prisas pero  sin pausas, precisa que se vayan realizando cambios en beneficio del conjunto de  la sociedad ontinyentina.

    Precisamente ahora que el derrumbe económico mas parece seguir el efecto dominó, la sustracción de la herencia Nadal, destinada por la legataria a los ontinyentins mas desfavorecidos, cifrada en mas de 23 millones de euros, de los que se hizo cargo ilícito el arzobispado de Valencia, cuando lo regentaba A. García Gascó, aquella rapacería hoy resulta especialmente denigrante y sangrante, respecto a la creciente población desfavorecida. Máxime cuando 6 millones de euros iban destinados a Caritas, la entidad, adscrita a la iglesia católica, que canaliza las ayudas y socorros a los pobres.

    Mientras, esos millones, y otros al parecer, y a falta de luz y taquígrafos en las cuentas eclesiásticas, esa pila de millones de la Nadal estaría siendo empleada en saturar el panorama valenciano con nuevas universidades, obviamente de obediencia católica, en las que encuentran acomodo presuntos corruptos como el ex presidente F. Camps.

    Esta iglesia, como la de Franco, ya no se preocupa de los mas desfavorecidos. Otro cantar fue la iglesia del tardo franquismo, donde en Ontinyent hubo un buen ejemplo en la barriada de San Rafael , con don Luis Espí abanderando una parroquia obrera, donde vecinos y cura hablaban en los  mismos términos de pluralidad y democracia.

     

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