Blog 
El Blog de Josep Antoni
RSS - Blog de josep antoni mollà soriano

El autor

Blog El Blog de Josep Antoni - josep antoni mollà soriano

josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


Archivo

  • 23
    Mayo
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    LA CULTURA SOBREVIVE EN LA VALL D'ALBAIDA

     Las gentes con memoria aún recuerdan como, en la década de los 80, en Ontinyent florecían y se programaban actividades culturales de nivel, al calor de la emergente autonomía valenciana.  Fueron unos años en los que Ontinyent, como faro comarcal, se sumaba a los circuitos de jazz y blues, con nombres como Lou Donalson, Tete Montoliu, Jordí Sabatés, etc., o de teatro, donde hasta Els Joglars de Albert Boadella llegarían a estrenar en el Echegaray “El virgo de Visanteta”, pese a la pataleta rancia   de la portavoz de Alianza Popular, Mº I, Espí, un bullicioso dinamismo cultural que por entonces se programaba e incentivaba desde la Conselleria de Cultura que dirigía el socialista Cipriá Ciscar. Después, a partir de 1995, con el ascenso de E. Zaplana, un cartagenero salido de Benidorm, quién emulando, en cierto modo, al personaje interpretado por Javier Bardem (debilidad por Julio Iglesias incluida) en la película “Huevos de oro”, dirigida por Bigas Luna y rodada en gran parte en la capital de la Marina Baixa, comenzaría el despiece cultural del ahora demonizado, por el PP, País Valenciano, apoyado, en su temeridad, por quienes se pasaron mas de tres lustros invocando al vellocino de oro, mientras desertizaban la base de la economía, la educación, la ciencia o, como no, la cultura de los valencianos.

    En su columna dominical de “El País” el escritor Manuel Vicent no se andaba por las ramas, al señalar: “al contrario de lo que sucede con la educación, la derecha española nunca ha considerado el mundo de la cultura como una frontera que debiera conquistar; más bien la ha tomado como un menester banal”. Y a las pruebas cabe remitirse para constatar tan agrio y canalla proceder, perpetrado desde las alfombradas estancias del poder valenciano, en manos del PP.

    Al margen y a propósito, porque también son cultura, cabe apuntar la fecha señalada del pasado sábado, en conmemoración del “Día mundial de los museos”, agraciado con el aditivo, al menos por estos pagos, como “jornada de puertas abiertas”. Un reclamo que, pese a la falta de cifras de asistencia, cabe presumir que  en poco o nada incrementaría las, ya de por si raquíticas,  visitas museísticas en los actuales expositores de siete municipios de la Vall, con  dependencias que contienen vestigios dignos de observarse. Sin embargo este modelo de iniciativas marcadas por el calendario, en un alarde de “garbellar aigua” institucional, para  el caso la Mancomunitat, choca  con  el silencio que, desde hace dos décadas tiene en la sombra el proyectado “museu de llaurador” de Benissoda. Así mismo otra quimera, para la futura historia de Ontinyent llamada “museo textil”, parece dormir el sueño eterno, al tiempo que el  edificio que lo iba a albergar (la antigua fábrica textil de M. Revert), sigue cerrado a cal y canto,  a la espera  que empiece su hundimiento. Acepción que podría barruntarse a la vista del ostracismo que lo corroe, y pese a los 100 millones de las antiguas pesetas, del bolsillo público, que costó dicho inmueble. Mientras la Fundació que se creo  para su plasmación, tras unos años con director, con nómina pero sin tajo, espera huérfano de  conductor, mirando pasar el tiempo. Entretanto las telarañas y el polvo lo escoran al olvido, sobre todo cuando su prioridad ha fenecido, victima de los tiempos austeros que vivimos.

    Ahora mismo lo que impera, al otear las programaciones culturales que divulgan  la Mancomunitat o el ayuntamiento de Ontinyent, es la cantidad sobre la calidad. Puede que la justificación sea que la  alta cultura o la acreditada es cara. Con todo se están salvando los muebles. Porque hay que felicitarse, ya que a veces se cuelan nombres de prestigio. 

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook