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El Blog de Josep Antoni
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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 07
    Abril
    2017

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    Valencia Comarcas

    LA MEMORIA DEMOCRÁTICA DE 13 ONTINYENTINS.

    La llamada, por el gobierno de la ciudad, “II Setmana de la Memòria Democràtica d’Ontinyent”, en la que estos días anda sumida la población, a través de un diverso programa de actividades, viene a activar la ley de la Memoria Histórica que, de forma torticera e insultante, los gobierno del PP, que preside M. Rajoy, han dejado en papel mojado. Afortunadamente, en esta ciudad, dicha conmemoración empieza a ser una cita justa, necesaria y, es de esperar, en ascenso y consolidación. Sobre todo de cara a ir nutriendo la memoria colectiva de los valores democráticos. Menos entre la gente de mayor edad, y más entre las nuevas generaciones.

    Sin duda el epicentro de la programación lo constituye la jornada, de este miércoles, dedicada, entre otros actos, a explicar los trabajos de exhumación, referidos a esa versión masculina local de las 13 rosas madrileñas. Centrada en esos 13 republicanos ontinyentins, juzgados y condenados la mañana del día de “la baixada del Cristo”, en plenas  fiestas de moros y cristianos de 1939.  Fue un episodio, aún hoy, lleno de interrogantes para los investigadores. Ya que no se sabe de quién fue tamaña ocurrencia, la de celebrar el simulacro de juicio en día “tan senyalat”. Máxime cuando esa clase de juicios se venían celebrando en València y, los condenados a muerte, eran fusilados por los franquistas en Paterna. Como así aconteció con otros ontinyentins en aquella época.

    Fue  aquel un juicio cruel y sin ninguna garantía procesal, para los 15 acusados, si bien al final dos solo fueron condenados a prisión. Unas sentencias en las que solo contaron, como única constatación argumental en su contra, que creían y defendían los valores democráticos de la República. Aquellas víctimas del odio y la represión, realizadas arbitrariamente por el franquismo, tenían como fin atemorizar y expandir el miedo a la libertad entre la población. Aquel asesinato múltiple se materializó ante la tapia derecha del cementerio municipal. Fue un 15 de diciembre de aquel mismo año. Se llevó a cabo, tras la presión en pleno, a las autoridades franquistas, efectuada por la corporación municipal, que presidia como alcalde el abogado Luis Mompó. Aquel hecho deshumanizado, medio siglo después, con motivo de una entrevista que Mompó concedió a la revista Crònica, era subestimado por él, justificando las ejecuciones con calumnias y difamaciones, al esgrimir falsamente que los fusilados estaban ligados a delitos de sangre. Esta ejecución ontinyentina del franquismo, vista por los historiadores, junto a la suma de otros miles,  que se hicieron en España contra republicanos, tras la guerra civil, constituye una de las páginas más negras escritas por la dictadura de Franco, en el contexto de la historia mundial. Ya que después de contiendas similares suele primar la reconciliación, y no la venganza o el exterminio, como aconteció en este país, sobre todo durante la posguerra.

    En consecuencia cobra singular importancia reparadora, la exhumación e identificación de los restos de los 13 ontinyentins, que se realizará desde los dos nichos donde, donde  mayormente fueron depositados. Al parecer otros dos reposan en tumbas diferentes. Fue al final de la década de los 60, cuando el alcalde de entonces, V. Gironés Mora, propició el traslado de los restos, de la fosa común a los nichos sin nombre. Tras la anunciada exhumación, patrocinada por la diputación, el paso siguiente del gobierno municipal, caso de que así lo considere la comisión de la Memoria Democrática, podría plasmarse mediante alguna evocación a las víctimas, a instalar en la necrópolis municipal, o bien sustituir el nombre de uno de los principales cabecillas de aquel linchamiento, que rotula una avenida principal de la ciudad, por otro alusivo a aquellos 13 ejecutados por la dictadura de los Franco, Carrero Blanco o Queipo de Llano. 

     

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