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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

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En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 08
    Mayo
    2013

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    LA MOVIDA REVERDECE CON LOS SECRETOS EN ONTINYENT

     Acústico de Los Secretos en Ontinyent: Álvaro Urquijo (voz y guitarras), Ramón Arroyo (guitarras), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo) y Santi Fernández (batería).

    El concierto de Los Secretos de la noche del viernes en el teatro Echegaray ontinyentí, si se escarba, tiene su origen germinal en el concierto homenaje a Canito, a finales de los años 80, tras la trágica muerte de que había sido batería de Tos, grupo donde se forjarían los posteriores Secretos,  cuya cita es señalada por analistas y  historiadores como el origen de la “movida madrileña”, cuyas músicas constituyen la banda sonora de la denominada transición española. Su drama se convertiría en el estigma de este grupo, ya que con posterioridad también caerían, además del aludido José Enrique Cano, Enrique Urquijo y el batería Pedro Antonio Díaz. Por lo que de la formación original del grupo solo sobrevive el menor de los hermanos, Álvaro.

    Que se agotaran las entradas, a los pocos días de ponerse a la venta, ya auguraba un interés inusitado por el concierto en estos lares. Después, a la vista de la media de edad del público asistente, rondando los 50 años, puede colegirse  que como ya evocaba el tango “volver”, 20 años, o 30 para la ocasión, “no son nada”.

    Los mimbres, que avalaban tanta ansiedad secreta para el concierto de Ontinyent, eran referentes de hace tres décadas: El Madrid del alcalde Tierno Galván, Radio 3, con los Rafa Abitbol, Jesús Ordovás, o Ramón Trecet, deshaciéndose en halagos hacía la gran producción de “Déjame”, esa suerte de himno que acuñaron Los Secretos, pero también de una Radio Futura que se declaraba “enamorado de la moda juvenil”, unos Nacha Pop que miraban hacia la “chica de ayer”, y un Loquillo que se presentaba, como lo había hecho Bob Dylan en los 60, anunciando que “los tiempos están cambiando”, mientras Alaska y los Pegamoides, emulando a Andy Warhol, proclamaban aquello de “quiero ser un bote de colon”. Igualmente cabe citar al  cineasta Pedro Almodóvar o al poeta Eduardo Haro Ibars, fanzines como La Pluma Eléctrica o la revista la Luna, el programa televisivo, de la 2, “La edad de oro” o “Popgrama”, etc.

    Con esa escenografia tejida en la  memoria del público, Los Secretos, capitaneados por Álvaro, durante 120 minutos, tuvieron ocasión de representar emocionalmente aquella época, tomando como hilo conductor mas de 20 canciones procedentes de su dilatada trayectoria. Su buen hacer profesional, moldeado con una instrumentación acústica, culminó con un concierto que, en términos taurinos, se resumiría en una vuelta al ruedo y salida a hombros.

    Fue una velada generacional que caminó “in crescendo”, a partir de la primera canción, “en este mundo raro”, donde “la calle del olvido” se  cruzaba “por el bulevar de los sueños rotos” o se postulaban como tabla de salvación en “agarrate a mi Maria”, cuando no se conjuraban con el Sabina en“quiero beber hasta perder el control”, y siempre con la vocación secreta de agradar a su público, “pero a tu lado”.

    La apoteosis, con la gente puesta en pie, aplaudiéndolos, bailando y aclamándolos, llegó con el primer bis, dándoles, a su audiencia cómplice, la esperada dosis sonora del melancólico y simbólico “Déjame”, para a continuación rubricar la excelencia con “sobre un vidrio mojado”. Y como buenos y agradecidos chicos que son, cantaron para remachar “gracias por elegirme”. En el popurrí final o guinda, que dio paso a la presentación de los músicos, no faltaron jugosas versiones, caso de otro himno generacional del allende, el  “Roxanne” de los Police.

     

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