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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 03
    Septiembre
    2011

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    La noche que el rock conquistó Ontinyent

     Este 25 de julio se cumplían 30 años de un evento singular en Ontinyent, la “nit de rock”. Y lo fue  por ser único  desde muchos puntos de vista.. Pero como destaca ahora, el que entonces fuera concejal de juventud, por el PCE, José A. Robledillo Martínez, “fue decisiva en la organización del festival la decidida participación de una anónimo colectivo denominado ‘grup de joves’. Ya que señala como, irónicamente, en aquella primera corporación democrática de la que formó parte,   si que se puso en práctica la reivindicación del movimiento 15M, al exigir, como cuelga en algunos balcones de la ciudad, el concepto  “democracia real”. Pues sin burocracias ni registros al uso, se estableció una línea de colaboración y de sesiones de trabajo, entre el regidor y el “grup de joves”, dirigidas a delegar en dicho grupo, formado por unos 15 jóvenes, toda la labor  de contratación de los músicos, de publicidad en los medios, de impresión y pegada de carteles en el ámbito de las Comarcas Centrales, así como de organización de la Nit, venta de entradas o servicio de orden del evento que se celebró en el Clariano. En definitiva toda su gestión, actuando el regidor como parte  responsable de la firma de contratación de los músicos, de tramitar la oportuna solicitud a Gobierno Civil y gestionar los pagos, ingresos o subvenciones. Fue un ejercicio de proselitismo juvenil hacia su ciudad, de cara a abrir ofertas alternativas a los nuevos  tiempos que se  divisaban, donde primaba, sobre todo, el mas puro altruismo, tal y como quedó plasmado en uno de los documentos que firmó en aquellos días el Grup de Joves: “...Este acto no persigue lujo económico, solo cubrir los gastos y ofrecer una noche festiva. Ya que de haber beneficios, solo servirán para financiar actos culturales o una verbena popular”. El ánimo difusor del rock de aquellos jóvenes hoy resulta inaudito, especialmente en una sociedad como la ontinyentins, que aún andaba anclada a las tradiciones y prejuicios. Y por tanto poco ventilada a los aires que soplaban  en otros ámbitos, mas en sintonía con lo moderno del momento. Aquellos principios se reflejaban en declaraciones como esta del mentado Grup: “el rock es el lenguaje y forma de vivir con el que se identifica cada día más gente”.

    La desestabilización, a la contra, de las “fuerzas vivas” locales

    La Nit de Rock fue catalogada como un desafío por  parte de ese sector influyente que, pocos años antes, se denominaba “fuerzas vivas” de la ciudad. Cabe tener en cuenta que Franco hacía poco mas de un lustro que había muerto, y por tanto mucho hábitos franquistas aún mantenían su pujanza, máxime cuando la primeriza corporación municipal apenas contaba con dos añitos.  Y claro, no fue solo el infundio esparcido como cizaña, según el cual la Nit estaba “organizada por los comunistas”, tal y como informaba la crónica del Diario de Valencia, con el malsano propósito de restar afluencia de público a la Nit, sino que asimismo, como aún recuerda Robledillo, “se hizo correr el rumor que iba a ser una concentración de gente poco menos que peligrosa, adjudicándoles toda suerte de adjetivos peyorativos. Hasta el extremo de lanzarse el rumor, según todos los indicios, proveniente de la directiva del Ontinyent CF., reacia a que el estadio, de propiedad del ayuntamiento, sirviera de escenario a la manifestación musical, según el cual el terreno de juego iba a quedar impracticable, lo cual entrañaría peligros para la integridad física de los futbolistas”. Y es que en sus delirios presuponían que aquel escaparate de pop y rock iba a devenir en un paraíso de drogadictos, donde el usar y tirar de jeringuillas iba a ser copioso. Ciertamente lograron su propósito, ya que según datos que aporta el mentado concejal de juventud, “la asistencia de público fue mucho mayor entre los foráneos que el de procedencia local. Lo cual motivó que solo se registrara una entrada de unas mil personas, cuando las entradas impresas y “taladradas” por  la SGAE fueron de 4.000,  a un precio de venta actual de poco mas de 2 euros (350 pesetas). Lo que da idea de las perspectivas tan optimistas de afluencia que anidaban  entre los jóvenes organizadores. Aquel evento pionero, que hubiese podido convertir a Ontinyent, de tener continuidad y apoyo general, en la cita del mejor pop rock del país, al igual que con el paso del tiempo se ha erigido el FIB de Benicassím, quedo en agua de borrajas y sumido en la incomprensión. .

     

    La dimisión de Robledillo.

    La hostilidad, el déficit económico de la Nit de Rock, unido al poco respaldo que recibió del gobierno municipal, que presidía el socialista Rafael Tortosa, más un par de temas añadidos en los que discrepaba, caso  de la permisividad que se mantuvo en provecho de un proyecto a cargo de los Franciscanos de la ciudad, se cobrarían su cargo ya que J. A. Robledillo, al sentirse deslegitimado, optó por presentar su dimisión.

     

    El cartel y los “cachés”

    Aunque la selección de nombres resultó muy ecléctica, la inclusión del entonces reagrupado conjunto de los años  60 Los Salvajes, sirvió de cómodo titular para algunos rótulos periodísticos. En síntesis predominó el pop y el rock, como estilos musicales de referencia. El grupo que abrió la velada fueron los Auténticos de Castellón,  de gran prestigio entre la crítica pop nacional. Su remuneración, 40.000 pesetas, fue la mas modesta de la noche.. Pep Laguarda llegaba con su aún flamante y hoy mítico LP “Brossa d’ahir”, como representante del rock cantado en la lengua autóctona, su retribución fue de 150.000 pesetas. En el ecuador de la noche tocaron Alaska y los Pegamoides, que hacían su debut en tierras del País Valenciano, tras haber editado sus dos primeros singles, con “horror en el hipermercado” y “el bote de colón”, como canciones enseña del grupo, el cual en pocos años se erigiría en icono de la movida madrileña. Acudieron con su formación de lujo, los desaparecidos Eduardo Benavente y Carlos Berlanga, Alaska, Nacho Canut y Ana Curra. Sin duda su opción, que costó 175.000 pesetas, fue la mejor relación calidad-precio de la Nit. El caso contrario fue el de los Salvajes, con el cantante Gaby escorado al “look” heavy, y con el mayor “caché” de la noche, 235.000 pesetas, pero no respondieron a las expectativas de representar a los Stones españoles. Cerró el festival la voz y la música revival de Clavel y Jazmín, con su “twist del autobús” sonando por doquier y un contrato cifrado en 200.000 pesetas.

    Lo que dijo la prensa

    Bajo un titular superlativo “el rock salvaje  llega a los pueblos del interior”, el corresponsal en Ontinyent de aquel Diario de Valencia, Rafael Beneyto, rubricaba una  amplía información, en cuya entrada se podía leer: “En Ontinyent, la noche del pasado sábado se convirtió durante unas horas en “nit de rock”. Un rock fuerte, fuerte, salvaje, suburbano...que logró romper la monotonía de un pueblo de interior en una noche de verano. El campo de fútbol  el Clariano fue el lugar de reunión de toda la “basca·, tanto autóctona como foránea, que acudió expectante ante la estruendosa alusión de supermercados, “minipimers’ y toda clase de electrodomésticos”...

    Con todo la crónica  esta henchida de tópicos  y distorsiones, ya que ni el público asistente fue tan fiero como se le describía, ni el cartel tan rockero como se aludía, pues rezumaba selección en estilos musicales.

    La Nit de Rock ocupó la atención de algunos programas de la por entonces nueva Radio 3,, caso del “Diario pop” que dirigía y presentaba Jesús Ordovas, donde entrevistó a Alaska y los Pegamoides, a propósito de su actuación en Ontinyent.

     

    Después de aquel hito los conatos mas parecidos, pero de menor nivel en la oferta musical del cartel,  que se han podido detectar en Ontinyent, a lo largo de tres décadas, han sido convocatorias como el “Festihivern” o “Meruts”, pero sin lograr la  deseada continuidad, debido como siempre a las políticas conservadoras, tibias y trufadas de ignorancia, aliñadas de eternos prejuicios  y satanizaciones hacía  el rock y sus derivados.

     

     

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