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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 05
    Febrero
    2016

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    Valencia Comarcas

    La pandemia de la corrupción valenciana.

    La pandemia de la corrupción valenciana.

    Tras la eclosión de la “corruPPción” valenciana, que como si fuera una nueva palabra incorporada al diccionario de la RAE, se definía y sintetizaba la semana pasada en la “Operación Taula”, otra afrenta pública que se sumaba a la extensa lista del: Caso Gürtel, Caso Emarsa, Caso Nóos, Caso Brugal, Caso Cooperación o el Caso Imelsa.
    Un mal que como precisaba Salvador Enguix en La Vanguardia, “la corrupción ha sido al PP valenciano lo que una pandemia a una determinada geografía humana”.
    Es público que el nuevo gobierno de la Generalitat (PSPV, Compromís y Podemos) ha hecho bandera del término opuesto a la corrupción, la “transparencia”. Ahora es inaplazable que la apliquen.
    Dicho lo cual conviene detenerse en los efectos colaterales, vistos y sufridos desde la comarca valldalbaidina. Cuyos detrimentos, provocados por dichos casos de orden delictivo, han sido vastos y han dañado servicios básicos. Hemos estado gobernados por gente falta de virtud, entendida esta, al modo aristotélico, como “la búsqueda de la verdad y de la razón”. Las causas donde los gobernantes del PP valenciano han encontrado su caldo de cultivo pueden ser: La carencia de una conciencia social. La falta de educación o de una cultura del compromiso. La irrupción de personalidades antisociales y la impunidad efectiva en los actos de corrupción, etc.
    Los efectos de la corrupción son inequívocamente económicos. Mientras muchos colegios de la comarca veían como sus necesidades eran cubiertas con parche, llamados barracones. O en otros casos, como el IES L’Estació de Ontinyent, ni se contemplaban, asistíamos asombrados al despilfarro de la Fórmula 1, entre otros. Y en el mejor de los casos, cuando se construía un nuevo colegio, a cargo de la empresa pública Ciegsa, con Máximo Caturla al frente, solo en sobrecostes se dilapidaban hasta 1.000 millones de euros. Mientras que el nuevo hospital de Ontinyent, entre maquetas y mofas al personal, los gobernantes del PP fueron dejando pasar los años sin poner una piedra. Pero es que un servicio básico como es la sanidad, en Ontinyent, no se trata ya de disponer de nuevas instalaciones hospitalarias, sino es que, para mas agravio, en las que se dispone, están menguadas de plantillas médicas. Así resulta que, para ser a tendido en el centro de especialidades, la mar de las veces pueden pasar varios meses antes de ser atendido. Claro está que será atendido, el paciente, si resiste y logra llegar vivo a la consulta.
    Y es que más allá de los efectos de la actual crisis económica, los efectos de la corrupción valenciana del PP resultan realmente devastadores. Es demostrable que el PP, desde los tiempos de Zaplana, urdió una gran tela de araña comunicacional para sus falacias, con colaboradores necesarios, erigidos en una infectante tropa de periodistas, mayormente retribuidos con toda suerte de pesebres. Y aunque ahora ya no disponen de Canal 9 para manipular, siguen contando con plumas escoradas, más papistas que el Papa, cuando disparan sus baterías. Para ello se aplican, desde todas las tribunas a su alcance, a desviar la atención, ¿Será grave lo ocurrido en Valencia con Rus y toda su pirámide de corrupción?, pues va y, uno de los periodistas de cabecera de los autores de la corrupción valenciana, ontinyentí para más señas, en un semanario de la ciudad, directamente o maquillado de “hermano lobo”, dirige los aullidos de la corrupción hacia catalanes y andaluces, y se queda tan pancho. Para mayor escarnio para la izquierda local, desde el gobierno ontinyentí se está alimentando este huevo de serpiente. Ignorando con ello una impagable advertencia de Xavier Ribera, en Levante EMV, “Quienes actúan en clave progresista no han de bajar la guardia”. Tampoco cabe olvidar que la corrupción produce desconfianza en los partidos y, por ende, en la democracia.

     

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